Consejo de seguridad

El Universal reconoce en el crimen organizado un problema que atraviesa los ámbitos económico, político y social, por lo que constituyó un Consejo Consultivo sobre seguridad pública y derechos humanos, integrado por reconocidos expertos en la materia, que ayudarán a construir una estrategia que sirva de marco conceptual y guía práctica del quehacer periodístico cotidiano.

El Consejo habrá de sentar las bases de un andamiaje sobre el cual anclar las coberturas de temas relacionados con la delincuencia organizada, que parta del absoluto respeto al estado de derecho y a principios tales como el debido proceso; la presunción de inocencia; los derechos de las víctimas y sus familiares; los derechos humanos; el no hacer apología de la violencia en ninguna de sus formas; rechazar la difusión de casos de secuestros o amenazas; no servir de caja de resonancia de las mafias; ni hacer eco de discursos autoritarios o violentos; entre otros fundamentos.

El propósito es que a partir de dicha plataforma, el medio de comunicación afine su cobertura de hechos criminales y plantee de cara a la sociedad su comportamiento editorial en temas que suscitan debate ético todos los días, como por ejemplo el uso de testigos protegidos como fuente informativa, el manejo de expedientes filtrados, el tipo de imágenes que acompañarán a los textos, el tratamiento editorial al delito que involucre niños, niñas o adolescentes, así como un adecuado manejo del lenguaje especializado.

La construcción de este compromiso público supone la creación paralela de mecanismos de capacitación del personal, así como de seguimiento y verificación de los mismos, de tal manera que se instituya en la empresa editorial una cultura de la promoción de un estado democrático de derecho en la cobertura de los temas relacionados con el crimen organizado. Los objetivos al respecto son de largo plazo.

Establecer un marco ético a la cobertura de los temas de seguridad no supone, de esta parte, ocultar la realidad, esconder cifras de inseguridad o ignorar lo que pasa en la sociedad en estas materias, sino informar con un sentido de responsabilidad.

Asimismo, se considera que este tipo de políticas editoriales debe ser asumido libre e individualmente por cada medio de comunicación, en uso de su independencia y cultura profesional interna.

(El Universal)