Conspiración 09/09/09

"Lo que nos faltaba, pensaron muchos mexicanos luego de que los medios anunciaran -con imágenes en vivo como en el 11 de septiembre de 2001- que al menos tres sujetos ""con bombas amarradas en el cuerpo"" tenían secuestrados a más de 100 pasajeros provenientes de Cancún y con dirección a la ciudad de México. Sin duda, lo que nos faltaba.

La máxima del futbol se aplica también a los países: portero sin suerte no es portero. Y vaya que la nuestra es pésima: crisis económica, temblores, impuestos e influenza. Pero no terminábamos de lamentar nuestro destino cuando... vino la realidad: el comando del terror no era más que un yihadista cristiano armado con dos latas de Jumex y un par de foquitos. Finalmente, tuvimos más suerte de la que pensábamos. El sujeto en cuestión, lejos de ser una amenaza a la seguridad nacional, sólo quería hablar con el presidente Calderón para alertarle de un devastador terremoto que acabaría con esta tierra azteca; claro, según la evidencia esotérica que el día de ayer nos proporcionaba: ser el día 9 del mes 9 del ano 09.

Dicen que los mexicanos bromeamos incluso con la muerte; tanto que hasta los secuestros de avión resultan cómicos.

Pues qué tan inverosímil habrá sido el episodio que muy pronto otro dispositivo de la cultura mexicana se disparó para dar sentido a la anécdota: el sospechosismo. zY cuál fue el objetivo de secuestrar un avión con motivaciones espirituales? Ocultar las malignas intenciones detrás del paquete fiscal presentado por el gobierno federal al Congreso de la Unión.

Si es difícil de entender, hay una conspiración detrás. Anádase a la receta un villano y una perversa maquinación y listo: podemos ahorrarnos el esfuerzo de buscar evidencias.

De hecho, tal vez esto explique nuestra mala suerte. Con conspiradores en cada esquina, no hay manera de tener buena fortuna. (El Universal)

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