Construir con bloques de tierra, alternativa

El bloque se puede hacer de la tierra que se extrajo, previamente estudiado en su composición. CP
El bloque se puede hacer de la tierra que se extrajo, previamente estudiado en su composición. CP

Nguyen Molina Narváez es un nombre de origen vietnamita, pero también referente académico de una nueva forma de visualizar la construcción de vivienda digna en Chiapas a partir de la elaboración de bloques de tierra comprimida.

La docente e investigadora habló de la eficiencia y viabilidad de este mecanismo de construcción sustentable y apegado a la normatividad, que podría emplearse con modificaciones, en prácticamente todas las regiones de la entidad.

Propuesta

El proyecto expone cómo utilizar la tierra, el escombro de desecho para mejorarlo y comprimirlo, generando bloques de tierra sólidos que puedan ser utilizados en la construcción de las mismas edificaciones.

Sobre los Bloques de Tierra Comprimida (BTC), explicó que el 43 por ciento de los residuos de construcción que se generan en el país son considerados basura, la cual representa aproximadamente 6.1 millones de toneladas de escombros.

A partir de esa premisa realizaron cálculos para construir un edificio de tres niveles, el cual desecharía unos 210 metros cúbicos de material de suelo.

Entonces se decidió, explicó, en primera instancia utilizarlo como bloques de tierra comprimida. El bloque es con el suelo tal cual que se extrajo el material de construcción, previamente estudiado en su composición.

Logro

Pero para construir en apego a la normatividad, se decidió mejorar el suelo. Logrando una resistencia de 60 kilogramos por centímetro cuadrado, superior a lo que solicitan las normas NMX-C-508-ONNCCE-2015 y la UNE 41410.

En este ejemplo se crearon bloques de tierra, pero cada constructor debería analizar su desecho y crear lo que más utilidad tenga a partir del material obtenido. Conocer qué cualidades tiene y ver si puede ser utilizado ya sea para un adobe, un bajareque o repello.

Habitualmente se piensa que utilizar concreto es lo mejor y, efectivamente, es un material resistente, es duro, es durable, pero al momento en que se hace la cuantificación de la energía utilizada para generar el cemento, se evidencia que es un material totalmente contaminante.

Investigación es clave

Cuando realmente en la naturaleza existen materiales que se pueden utilizar y únicamente se necesita conocer cómo utilizarlos, sus propiedades y saber sus cualidades.

Por ello, dijo, es valioso que desde la academia se incentive la enseñanza a nuevas generaciones que puedan aprovechar lo que tenemos, porque significa que los arquitectos del futuro van a utilizarlo.

Desde la academia se ha probado que con una adecuada granulometría se puede mejorar la resistencia de los productos base y mejorar sus condiciones de humedad y resistencia.

La reutilización de los materiales y también de las regiones responde a su misma naturaleza y cuando las casas están construidas en la misma naturaleza del terreno se trata de un proyecto integral y armónico.

Reconocimiento

Explicó que este proyecto ha sido reconocido a nivel nacional y tiene componentes de visión internacional, pues las tendencias del futuro transitan hacia la construcción sustentable.

El proyecto está publicado y disponible de manera gratuita en la revista de investigación, Academia XXII de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, y se llama “Aprovechamiento de los Suelos de Excavación en Chiapas para la Producción de Bloques de Tierra Comprendida y Vivienda Social”.

En el proyecto participaron también los doctores Eddy González, Raúl Pávez Ruiz y Juan Carlos Solís, además de los ingenieros Benjamín Hernández y Alfredo Gómez y los arquitectos, Montserrat Agueda y Martín Navarro.

“Si resolviéramos el problema de la vivienda (…) cuántos problemas le resolveríamos a la sociedad en su conjunto, si todos tuviéramos la oportunidad de una vivienda digna y sustentable”, finalizó señalando a la investigadora, que tiene un nombre de origen vietnamita ligado al honor y la perseverancia.

Inegi

Es de mencionar que, según datos del Inegi, Chiapas enfrenta una de las crisis de vivienda más graves de México, con más de un millón de viviendas en rezago habitacional, lo que representa el 69.9 % del parque habitacional estatal, cifra casi triple al promedio nacional del 24.3%.

Este déficit se caracteriza por la precariedad estructural, donde la calidad y espacios adecuados solo alcanzan al 81 % de la población (frente al 92.1 % nacional), y el acceso a servicios básicos es extremadamente limitado.

En este contexto, el proyecto de los investigadores cobra vital relevancia, pues desde la sustentabilidad plantea una nueva oportunidad para acceder a viviendas sustentables y dignas.