"El festejo por el aniversario de la expropiación de la industria petrolera en México prescindió esta vez del aplauso a las glorias del suceso histórico para hacer un severo análisis crítico de Pemex y plantear la urgencia de su renovación y modernización, sin privatizar a la companía que desde 1938 es parte del Estado.
""De nada sirve que el petróleo sea nuestro si en el mediano plazo ya no podremos aprovecharlo"", declaró el presidente Felipe Calderón Hinojosa ante el declive de los yacimientos. El director general de Pemex, Jesús Reyes-Heroles, propuso crear ""el Petróleos Mexicanos del futuro, con la misma decisión y arrojo de quienes lo edificaron a partir de 1938"".
Las seis líneas de acción senaladas por el Presidente para ello tienen como columna vertebral la transparencia, que si en algún sitio es remedio indicado es en medio de la opacidad prevaleciente hoy en Pemex. Nada como el funcionamiento abierto al escrutinio ciudadano para frenar la discrecionalidad en el manejo de los recursos, tanto por parte de altos directivos como de modestos trabajadores sindicalizados.
El eje de los temas del desarrollo en el siglo XXI son la energía, la migración y el desarrollo sustentable, que en México están más entramados que en ningún otro país, pues aquí el crecimiento, el empleo y la preservación de la naturaleza por ahora dependen sustancialmente del petróleo.
La reforma energética debe partir de un diagnóstico honesto, ""más allá de prejuicios partidarios"", conformado por el Congreso, el gobierno, las empresas, el sindicato y la sociedad.
Pemex tiene que operar eficientemente, con nuevas tecnologías, para elevar su capacidad de refinación y producción petroquímica. No es para celebrarse que 40% de la gasolina que consumimos haya sido importada, junto con grandes volúmenes de gas, y que la empresa tenga un pasivo de un billón de pesos.
Claro, hay situaciones que no es posible sostener más tiempo, como la brutal sobrecarga impositiva de la empresa, que la ha llevado a endeudarse más allá de lo tolerable, algo insólito en la industria más rentable del mundo.
Tenemos petróleo asegurado para nueve anos y necesitamos programas para generar energía alternativa, con cuidado del medio ambiente, así como examinar las formas posibles y convenientes, a la luz de la legislación actual, para obtener capital empresarial.
Pero, sobre todo, como dijo el Presidente, ""hay que cerrarle las puertas a la corrupción para evitar que lo que debe ser para todos se le quede a unos cuantos"".
A 50 anos de la creación, mediante el Tratado de Roma, de la Comunidad Económica Europea, que comenzó como un acuerdo sobre carbón y acero y concluyó con la Unión Europea, en América Latina aún peleamos por la energía, en lugar de aprender la lección y trabajar coordinadamente hacia metas comunes.
La presencia en México de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, representa una oportunidad para aprovechar los rubros en que nuestros países se complementan, consolidar y ampliar una colaboración que puede beneficiarnos a ambos. Chile es un país de avanzada en gestión empresarial y el objetivo de Bachelet es imbuir en el empresariado el germen de la responsabilidad social. Esa semilla sería bienvenida en el Pemex del siglo XXI que debe apostar por la transparencia sin abandonar la cohesión social. (El Universal)
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