Juan Antonio Sandoval, titular de la Promotoría de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) en Chiapas, confirmó la realización de brechas cortafuego a lo largo de la entidad con una extensión aproximada de 27 kilómetros.
Sandoval distinguió la realización de dicha actividad como una acción preventiva, esto debido a que se propagan incendios forestales cerca de zonas naturales protegidas o regiones forestales.
Una brecha cortafuego funciona como barrera artificial a las llamas, la cual consiste en la remoción de material combustible y la línea negra se refiere a la quema de este material. El objetivo es delimitar un perímetro que mantenga áreas específicas a salvo del fuego.
El material combustible es la vegetación o residuos que pueden encenderse y arder, resultando un peligro para el inicio del fuego o su propagación.
Dicho material se divide en tres tipos: ligero, que es el que arde y se consume rápidamente como la hojarasca, pasto, materia orgánica en descomposición o acículas de pino; mediano, se trata de ramas, raíces y conos; y se considera pesado en el caso de troncos, ramas gruesas y materia orgánica compacta, los cuales tienen un tiempo de combustión muy lento.
Para elaborar una línea negra se delimita una franja de al menos tres metros, a la cual se le prende fuego debidamente controlado y supervisado por expertos para agotar el material combustible que represente riesgo.
Para tener éxito en la apertura de las brechas y la realización de líneas negras, los combatientes toman en cuenta las condiciones climáticas, ya que la humedad debe estar por arriba del 30 por ciento, la temperatura por debajo de los 30 grados y debe haber poco viento para evitar que el fuego se salga de control.












