Rafael Espinosa * CP. En promedio ocho de cada diez estudiantes del nivel medio superior consumen alcohol o han tenido contacto con él, mientras que cinco de cada diez ya fuman o son consumidores ocasionales, reveló Víctor Hugo Guillén Ruiz, responsable del Programa de Prevención de Adicciones del Instituto Estatal de la Juventud (IEJ).
Por su parte, Nubia Selene Domínguez Gómez, directora de Desarrollo Integral Juvenil del IEJ, comentó que los muchachos comúnmente tienen más alcance al alcohol y al tabaco, aunque también algunos recurren a la marihuana. No a otras drogas ilegales porque no tienen ingresos económicos.
Para conseguirlos, dijo, ahorran del gasto que les dan sus padres y a veces venden su teléfono o roban dinero de las carteras de los papás. La ingesta o el contacto con el alcohol inicia a los 13 años, mientras que con el tabaco empieza entre los 15 y 16, igual que con la marihuana, aunque con ésta se da más bien para experimentar o por curiosidad, dedujo Guillén Ruiz.
Domínguez Gómez sostuvo que los muchachos (entre los 15 y 16 años) empiezan a tener conocimiento a través de amigos mayores a ellos, quienes los inducen y los conducen al alcohol. El alcoholismo y el tabaquismo van relacionados, pero es más alto el consumo de alcohol. Los municipios más afectados son Tonalá, Villaflores, Tapachula, sin embargo, aclaró, esto no significa que en las otras localidades no se presente este fenómeno.
Los factores son, explicó la funcionaria, la falta de comunicación entre los padres e hijos, la falta de atención y vigilancia de los papás y maestros de la escuela. La carencia de valores, así como la gente sin escrúpulo que vende cigarros y alcohol a los menores, sin que les pidan su credencial para saber su edad.
Otra razón, dijo, es que la televisión (programas, películas) ha hecho que el alcohol o el consumo de estupefacientes, sea 'cool' (estar en onda), pues los muchachos no conciben ir a un lugar y divertirse sin beber. Asimismo creen que esto es importante para integrarse a los grupos sociales.
Para combatir el fenómeno, argumentó, el IEJ tiene programas de prevención de adicciones, talleres, pláticas a los jóvenes de secundaria, preparatoria y universidad, así como un departamento de prevención del delito, pues es probable que con el tiempo los consumidores comentan algún delito.











