Consumir insectos ayudaría al medio ambiente y la salud

Consumir insectos ayudaría al medio ambiente y la salud

Introducir insectos comestibles a la dieta de la población conlleva una baja emisión de gases de efecto invernadero, además que son una fuente importante de nutrientes y biomoléculas activas y, lo principal, es que para producirlos se requiere de menos tierra, agua y otros insumos que para producir carne u otros alimentos.

Celeste Ibarra Herrera, investigadora del Tecnológico de Monterrey, en una ponencia que ofreció en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), comentó que la humanidad enfrentará diversos retos cada vez más difíciles generados por la sobrepoblación.

Se estima que hoy día hay más de ocho mil millones de personas en el mundo y para el 2050 serán más de 10 mil. El principal reto será la producción y escasez de alimentos, agua, tierra cultivable y otros recursos necesarios para la supervivencia. Para evitarlo, investigadores del mundo trabajan en diferentes propuestas.

Los insectos contienen péptidos bioactivos, componentes que según se ha estudiado son proteínas benéficas para la salud, con propiedades antihipertensivas y antimicrobianas, antioxidantes, antiinflamatorias, incluso algunos ayudan a prevenir diferentes tipos de cáncer.

Por eso, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ha trabajado en diferentes líneas para promover el consumo de insectos comestibles.

Refirió que los alimentos proveen macro y micro nutrientes; los primeros son las proteínas, los insectos tienen desde un 35 hasta un 60 % en su peso dependiendo el tipo; también tienen lípidos entre un 13 y 33 %, tienen igual entre un 6 y 16 % de carbohidratos.

Detalló que los beneficios de consumir la proteína de insectos son su contenido de aminoácidos esenciales para el humano, ácidos grasos y alta digestibilidad, enfocado a que una vez ingeridos serán bien aprovechados, lo que tiene que ver en la forma de consumirlos, no será igual comerlos con arroz que con una tortilla.

Una desventaja es que los insectos tienen un alto contenido de quitina, uno de los componentes principales de su exoesqueleto; este puede jugar a favor o en contra en la absorción de nutrientes, algo que todavía se está investigando.