Si bien la dieta tradicional en México está basada en granos, leguminosas y vegetales, existe una tendencia mundial de modificación de la alimentación por la globalización, la urbanización y el cambio en los estilos de vida.
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) de 2018 reveló que 75 % de la población mexicana no come suficientes leguminosas de acuerdo con las recomendaciones del grupo EAT-Lancet, para una dieta sostenible y saludable.
Según investigadores del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), entre los factores que han contribuido a esta disminución están aspectos socioculturales, donde el consumo de frijoles se ha asociado, erróneamente, a la pobreza.
Con un consumo por persona de alrededor 200 kilogramos de granos cada año, el maíz es la base de la alimentación. El frijol y la calabaza también son alimentos básicos, y lo han sido desde tiempos prehispánicos, ya que eran parte del sistema ancestral de la milpa.
Sin embargo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Alimentación (FAO), hay una transición alimentaria tanto en las zonas rurales como en las zonas urbanas, lo que se ha reflejado en un aumento en la demanda de carnes, lácteos y productos procesados, por encima de cereales, leguminosas y verduras.
Por ejemplo, entre 1970 y 2013 en México se observó una reducción de más de la mitad en el consumo de frijoles. Cambios como estos han empeorado el problema de la malnutrición, generando una doble carga: la coexistencia de la desnutrición, así como el sobrepeso y la obesidad.
Esta situación es un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, diabetes y distintos tipos de cáncer.
Señalan que es importante cambiar este patrón y promover dietas saludables y sostenibles, ya que se proyecta que el cambio climático empeorará la situación, particularmente en las zonas rurales.
En México, Walmart Foundation y el Cimmyt están impulsando la diversificación de cultivos a través del proyecto “Fortalecimiento del Acceso a Mercado para Pequeños Productores de Maíz y Leguminosas”, en Oaxaca, Chiapas y Campeche.
Promueven la diversificación de cultivos, la asociatividad en el medio rural y los liderazgos comunitarios. Además se impulsa la campaña de sensibilización sobre inocuidad alimentaria y micotoxinas.












