Continúa cobro de piso a transporte público

Continúa cobro de piso a transporte público

Concesionados, choferes de cooperativas y sitios de taxis urbanos, rurales y suburbanos de municipios como Mapastepec, Pijijiapan, Acapetahua, Acacoyagua y Escuintla, pidieron la intervención efectiva de la autoridad estatal y federal para detener las extorsiones por cobro de piso.

Señalan que este martes, miembros de un grupo criminal intensificaron sus amenazas, quienes armados llegaron a exigir el pago, por lo que en algunos casos se suspendió la actividad. 

Aunque la autoridad ha realizado diversas acciones como la colocación de anuncios y publicaciones, así como vigilancia constante en la zona, los delincuentes afirman que podrán detener a sus cómplices pero no a la organización, ya que es muy amplia, señalaron afectados. 

La actividad en algunas rutas está detenida por miedo. Uno chofer de Escuintla afirmó que hay incertidumbre de que las amenazas se cumplan, pues ayer dos delincuentes en motocicleta sin cubrir el rostro, llegaron a la terminal con pistola en mano, entregaron a un chofer un celular para que directivos les reciban las llamadas de extorsión. 

Los han amenazado con colocar granadas de fragmentación en las unidades para que no sigan denunciando el acoso del que son víctimas y continúen pagando la cuota que les imponen, a cambio de supuesta protección contra asaltos en los caminos que cubren.

Los transportistas reconocen que ha habido respuesta de las autoridades tras tener conocimiento del hecho criminal, sin embargo, señalan que algo está fallando, porque a cada acción hay una reacción que supera las labores de inteligencia e investigación de parte de los policías especializados, que no han podido detener las extorsiones.

“Nos están maltratando, están acabando con la vida pacífica y de trabajo que hemos desarrollado por décadas en esta región. Queremos justicia y que no haya derramamiento de sangre en los volantes del transporte público, ni de la sociedad ni en sus familias”, expuso Juan “N”, chofer de colectivo al ser entrevistado y pedir no se publique su rostro ni sus apellidos por miedo a represalias.