Investigadores y estudiantes del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez continúan con estudios para identificar microorganismos presentes en el cráter del volcán Chichonal, con la finalidad de descubrir cómo sobreviven en condiciones extremas y generar conocimiento científico sobre los beneficios que estos organismos microscópicos pueden aportar.
El equipo de investigadores pertenece al grupo de investigación en Ciencias Ómicas del instituto, sus estudios emplean análisis metagenómicos, metabolómicos y bioquímicos, bajo el estudio de su estructura genética, cómo metabolizan sus alimentos y qué sustancias químicas los constituyen.
El volcán Chichonal se caracteriza por presentar elevadas temperaturas, PH ácido y alto contenido de metales pesados, además posee en su interior un lago ácido térmico, el cual ha servido de modelo para realizar estudios moleculares y bioquímicos sobre la evolución temprana de la vida.
Los investigadores adelantaron que se han logrado aislar e identificar diferentes tipos de microorganismos extremófilos con potencial biotecnológico, en la que se destaca la tolerancia al arsénico y la capacidad sulfato reductora; dichas características son deseables en biotecnología ambiental y la recuperación de sitios contaminados.
Además, ya se han realizado estudios con la aplicación de microorganismos extremófilos nativos del volcán Chichonal en la agricultura para promover el crecimiento vegetal.
“Se tiene detectado su potencial para biorremediar sitios contaminados con cadmio y su potencial en la biotecnología vegetal como agentes de biocontrol antifúngico contra fitopatógenos de interés comercial en el estado de Chiapas”, mencionaron los investigadores, afirmaron.
El estudio a estos microorganismos está encabezado por el doctor Víctor Manuel Ruiz Valdivieso, con la participación de los estudiantes Abril Martínez López, Alejandra Monserrat Flores Álvarez, Clara Ivette Rincón Molina, Betsy Anaid Peña Ocaña, César Iván Ovando Ovando e Irving Oswaldo Velázquez Ríos.
Además se cuenta con la colaboración de los investigadores Federico Antonio Gutiérrez Miceli, Reiner Rincón Rosales, Luc Dendooven (Cinvestav-Zacatenco); Rocío Alcántara Hernández (Instituto de Geología, UNAM) y Ricardo Jasso Chávez, del Departamento de Bioquímica, Instituto Nacional de Cardiología.












