Continua protección a tortugas

Continua protección a tortugas

Voluntarios y vigilantes, miembros del Sistema de Monitores de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), ubicaron el nido de tortugas laúd o parlama toro, especie que desde hace seis años no anidaba en tierras chiapanecas; poniendo a resguardo 70 huevos, productos del desove, para incubarlos en el corral del campamento de la Conanp.

Este sería el segundo desove de tortugas laúd (Dermochelys coriacea) en las inmediaciones del área federal Santuario Tortuguero, en la playa de Puerto Arista (SPPA), después de que un equipo de vigilantes comunitarios registraran una anidación.

Esta fue a las 4:30 de la mañana, poco después del reporte de unos pescadores, los monitores acudieron al llamado y así fue posible ubicar en el sitio el rastro que había dejado una hembra que ya había vuelto al mar, sin embargo, lograron localizar el nido que contenía los huevos recién depositados.

Es la primera vez en seis años que una tortuga de esta especie desova en las playas de Tonalá, Chiapas, y aunque en 2018 ya se había reportado un avistamiento, en esa ocasión la tortuga no logró su cometido, pues presentaba un prolapso cloacal que le impidió depositar sus huevos en la playa.

La tortuga laúd o parlama toro es la más grande del mundo, también la más críticamente amenazada y categorizada como en peligro de extinción; llegando a medir tres metros y pesar hasta 800 kilogramos.

En la colecta del nido que tenía un metro de profundidad, participaron cuatro vigilantes comunitarios: Alejandro Manuel Cabrera López, Miguel Ernesto Domínguez García, Noé de Jesús Hernández Cruz y Lerin Enrique Martínez Cruz.

Miembros del equipo técnico del campamento tortuguero se encargan del monitoreo continuo de la línea costera, la vigilancia y de ejercer acciones de protección para evitar el saqueo de huevos de las diferentes especies de tortugas marinas que visitan la playa durante la temporada de anidación en la Costa de Chiapas.

A pesar de los esfuerzos de conservación, las tortugas marinas siguen siendo víctimas de la pesca incidental, la extracción directa de huevos y de la matanza indiscriminada de hembras, así como la destrucción y contaminación de los sitios de alimentación, la transformación de playas de anidación, entre otros males.