Las autoridades del ejido La Pimienta, municipio de Simojovel, afirmaron que la muerte de dos recién nacidos por la aplicación de la vacuna contra la hepatitis B “no es un caso aislado” sino consecuencia del abandono en que se encuentra la zona.
Añadieron que: “El año pasado un niño de cinco años de edad enfermó y no llegó al hospital, consecuencia de eso murió en el camino; en los últimos cuatro años han muerto siete mujeres durante el parto en la comunidad y otras 16 personas han fallecido por tuberculosis y cáncer, entre ellas algunos niños”.
En un documento, agregaron que la clínica de salud ubicada en La Pimienta, una de las comunidades más pobres y marginadas de Simojovel, municipio situado en el norte de la entidad, se encuentra en total abandono, sin medicamentos y sin servicio de análisis.
Manifestaron que desde hace ocho años la comunidad había gestionado el cambio completo del personal de la unidad médica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en La Pimienta, pero el delegado estatal respondió que no pueden cambiarlo porque son basificados.
Aseguraron que: “La petición de cambio es porque no hay atención, (los empleados) no llegan a la hora, incumplen el horario de trabajo y porque maltrataban a las mujeres que van a atenderse, regañándolas; el doctor se molesta que se hable en tsotsil”.
Las autoridades ejidales recordaron que el pasado 8 de mayo a las 8 horas “el doctor Roberto Calvo León invitó a las mujeres del grupo 3 del programa Prospera, del IMSS, que tienen hijos de 0 a 5 años de edad, a que pasaran a la unidad médica 186 de la comunidad La Pimienta para vacunarse”.
Dijeron que se presentaron 31 bebés de San José Anexo La Pimienta, poblado San Antonio del Monte y La Pimienta, quienes fueron vacunados entre las 12 y las 14 horas, “permaneciendo en espera desde las 8, desde el primero que fue vacunado hasta el último, sin poder irse a su casa hasta que les tomaron los datos al final”.
Relataron que la tarde de ese mismo 8, a las 18 horas “se empezó a ver el efecto de la vacuna: Los niños y niñas lloraban y comenzaron a convulsionarse, se desmayaron, les dieron ataques, temperatura alta, se les entumieron los dedos, los pies, se pusieron de color morado y tuvieron diarrea”.
Ante ello, añadieron, los padres y madres se trasladaron a la cabecera municipal de Simojovel, situada a unos 40 minutos en vehículo, con los infantes enfermos para que recibieran atención médica, pero una recién nacida, de 30 días, de nombre Yadira González González, murió en el camino y un recién nacido de 28 días de nombre Emanuel Francisco López Hernández murió en el centro de salud de Simojovel.
Afirmaron que en la cabecera municipal no hay la capacidad médica, por lo que los enviaron al hospital del IMSS situado en Bochil (ubicado en la zona norte también), pero no había ambulancia, por lo que tuvieron que transportarlos en camionetas particulares pagadas por los padres.











