Continúan protestas de migrantes haitianos

Los migrantes acusan que son víctimas de odio, desprecio y racismo de parte de algunos sectores de la sociedad. Ramón García / CP
Los migrantes acusan que son víctimas de odio, desprecio y racismo de parte de algunos sectores de la sociedad. Ramón García / CP

Este martes se registró otra protesta de migrantes en Tapachula, donde una vez más el centro comercial se vio envuelto por más de tres horas en un caos vehicular, en particular del transporte público de pasaje que tiene sus paraderos en la zona.

La demanda de haitianos y de otras nacionalidades es la misma al INM y a la Comar: dar celeridad sus procesos y al Gobierno Federal que les permita salir hacia a otras partes de México, pero sobre todo a la frontera con Estados Unidos. 

Los habitantes poco a poco se van acostumbrando a este tipo de acciones, sin embargo, los comercios expresan su malestar porque las ventas o servicios han caído drásticamente ante la acumulación de miles de extranjeros que deambulan, duermen, comen y comercian en la zona, lo que implica que cada día, menos tapachultecos acudan al centro histórico y visiten los negocios establecidos. 

Con pancartas, protestas y cánticos, los migrantes exigen al Gobierno Federal la atención en sus solicitudes de refugio o visas humanitarias, ya que señalan que las citas están lentas y con retraso, pues lo que verdaderamente persiguen es continuar su camino hacia la frontera con Estados Unidos porque, aseguran, allá están las oportunidades de mejores condiciones de vida.

Reiteran que no quieren quedarse en Tapachula, ya que durante el tiempo de espera de dos o más meses para la tramitación de documentos, se han gastado el dinero que traían consigo o que les mandan familiares; además que son víctimas de abuso de caseros que han subido las rentas, de hoteleros, de comerciantes que les venden más caros los productos, de taxistas que incrementan el servicio. 

Además, acusan que son víctimas de odio, desprecio y racismo de parte de algunos sectores de la sociedad tapachulteca, lo que ha creado una división social y, por parte de las autoridades, una actitud de omisión en el cumplimiento de sus promesas y responsabilidad que tienen con el trabajo que desempeñan. 

Jhosep, uno de los migrantes que se encuentra en Tapachula y que fue regresado de la frontera con Estados Unidos, dijo que conforme pasan los días el dinero se termina, no hay trabajo en la zona y la familia con la que viajan tiene que alimentarse; descarta regresar a la pobreza, a la persecución en su país y buscará de todas formas continuar con el camino hasta lograr el “sueño americano”.