El control biológico, a través de procesos tecnológicos, permitirían que la producción de las frutas y verduras incrementaran hasta en un 60 por ciento y el campo chiapaneco tendría un desarrollo más sostenible, declaró el investigador del Tecnológico Nacional de México (TecNM) Campus Tuxtla Gutiérrez, Joaquín Adolfo Montes Molina.
Comentó que ellos han trabajado con un microorganismo (Beauveria bassiana) en los tomates; sin embargo, también han probado con los rastrojos en los suelos erosionados, con la intención de hacerlos más fértiles.
Aunque los resultados se obtienen entre los primeros cinco y 10 años, resaltó que ellos tienen la disponibilidad de enseñar la técnica a las productores que así lo requieran, para mejorar sus cosecha.
Montes Molina aseguró que cuenta con una plataforma donde se están haciendo diferentes experimentos, desde la colocación de las bacterias en el follaje de las plantas; también se ponen en el suelo plantas que son ricas en nitrógeno y se hacen estratos vegetales que son aplicados al follaje y al suelo.
Este proceso, si se cuida de enfermedades y larvas a las plantas, genera -a mediano y largo plazo- una mayor producción de lo que siembra en el campo, porque el efecto se traduce en la fertilidad de la tierra.
Utilizando estos métodos, puntualizó, se pueden obtener beneficios en el 60 por ciento de los cultivos. “Hemos desarrollado el extracto de la hoja de Neem, principalmente; eso es lo que usamos, con eso protegemos las parcelas de maíz que sembramos”, complementó.
Los trabajos ya se aplicaron en la realidad; por ejemplo, esta iniciativa se ha llevado a cabo en el municipio de Villaflores; se incrementó la producción en las parcelas de maíz, pasando de dos hasta ocho toneladas, a pesar del tiempo que se tarda todo el proceso.
“La creencia que tiene el producto de que si deja el rastrojo en el suelo, la enfermedad de la planta o la plaga va a quedar ahí; no, no puede quedar ahí, vienen las aves se comen los gusanos y los microorganismos del suelo van a trabajar contra los microorganismos patógenos de las plantas”, abundó.
A futuro
La idea que se tiene con el proyecto es que, en la medida de lo posible, se busca una especie de patente y obtener las dosis de las 13 plantas que han estudiado (cuatro han salido buenas) y que han generado resultados favorables en la investigación.












