Rosalinda Sánchez Peña, ginecóloga y obstetra del Hospital Regional “Dr. Rafael Pascacio Gamboa”, enfatizó que a través de un adecuado control prenatal es posible prevenir enfermedades tanto en la mujer como en el producto. Las dos principales son la diabetes gestacional y la preeclampsia, que pueden ser muy graves.
Para prevenir la diabetes gestacional se puede hacer un tamizaje muy temprano, con una curva de tolerancia a la glucosa; además, al detectar alteraciones en la embarazada como aumento de peso sin control, ganas de orinar, hambre, se considera un punto de alarma.
De igual forma, la pre-eclampsia es prevenible. Actualmente se puede hacer un escrutinio antes del primer trimestre, es decir, se puede hacer un ultrasonido de las arterias entre la semana 11 y 13.6, y si resulta una alteración es que la mujer está propensa a desarrollar el padecimiento y deberá iniciar con un tratamiento.
La preeclampsia es una enfermedad multisistémica de severidad variable, que altera órganos y sistemas del cuerpo como riñones, corazón y sistema circulatorio, en general se describe como el aumento de la presión en la embarazada que repercute en el feto. En ocasiones, si esto se complica se debe interrumpir el embarazo.
Explicó que, en general, el control prenatal para la salud materno-fetal es la serie de consultas médicas que va tener toda mujer embarazada para una adecuada y segura gestación, ya sea con una ginecóloga o un médico general.
Las consultas para el control prenatal se deben hacer por lo menos una vez al mes, y durante ese periodo, la mujer deberá tomar ciertos multivitamínicos y ácido fólico, para evitar enfermedades y alteraciones en el producto.
Los ginecólogos en sí vigilan la salud de la mujer embarazada y para llegar a una gestación segura también en el bebé. Para ello, los multivitamínicos son importantes, por ejemplo, el ácido fólico aunque es una intervención mínima, ya que sin el uso de éste se han detectado alteraciones en el tubo neural hasta del 2.5 por ciento en los embarazos.
Actualmente existen dos estudios, en sangre y ultrasonido, el primero se les pide a pacientes con factores de riesgo mayores como antecedentes de un bebé con síndrome de Down, uso de drogas, madre mayor a 45 años, y sirven para detectar alteraciones hormonales.
El ultrasonido genético 1 se realiza entre la semana 11 y 13.6, que sirve para ver partes del bebé alteradas, las dos principales son la translucencia nucal y la ausencia del hueso nasal; en caso de identificar ambas es sugestivo de que tiene síndrome de Down.
La especialista dijo también que en caso de tener dolor de espalda baja u otro síntoma es fundamental no automedicarse, sólo tomar, por ejemplo, paracetamol, pero en caso de no ceder el dolor se debe ir con el médico. Otros medicamentos pueden tener efectos adversos sobre el líquido del bebé, más aún si la madre es hipertensa.












