Fue una noche tormentosa. Por fortuna solo una. Y la noche ya pasó. Llegó el amanecer y con él salió el sol de la razón. Los nocivos topes que fueron colocados, también de la noche a la mañana, en pleno Libramiento Norte de Tuxtla Gutiérrez, provocaron terrible congestionamiento.
La red social hizo presión y la autoridad los retiró.
Después de la tormenta llegó la calma. Pero tuvo que ser por medio de las redes sociales donde la sociedad vertió su inconformidad por los nocivos topes colocados en el Libramiento Norte.
“No fue el Ayuntamiento capitalino”, dice el boletín oficial emitido para –como Pilatos– lavarse las manos.
El comunicado oficial dice que fueron colonos de los asentamientos humanos aledaños los que, molestos por los continuos atropellos de peatones, instalaron los topes.
Pero suena inverosímil. Normalmente los topes ciudadanos son hechos rústicos. Éstos, colocados frente al Centro de Justicia para las Mujeres, estaban pintados de amarillo. Incluso se pintaron rayas para el paso peatonal frente a dicho inmueble. Y esto solo pudo ser obra oficial.
Cientos de automovilistas se molestaron porque se toparon de repente con los topes, cuando iban a 80 kilómetros por hora.
Otros, sufrieron retraso por el embotellamiento al circular por la zona aledaña al asta bandera monumental, principalmente de poniente a oriente.
Y comenzaron a subir fotos en las redes sociales, externando su molestia.
Luego de la tormentosa noche del martes, tras la oleada de reclamos en la red, la noche del miércoles los topes fueron retirados. Ayer jueves se observó despejada la carretera. Todo volvió a la normalidad.
Hay quienes atribuyen el cambio a la presión de las redes sociales. Otros, consideran que fue por la visita del papa a Chiapas. Como haya sido, fue razonable la actitud asumida.
Ahora el Ayuntamiento capitalino anunció lo que debieron hacer desde un principio: la construcción de un puente peatonal.












