La delegación en Chiapas del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) informó que seguirán convirtiendo los créditos denominados Veces Salario Mínimo (VSM) a pesos, con el objetivo de aminorar el deterioro en la cartera del Infonavit, los cuales se han vuelto impagables para millones de familias.
Actualmente, el 51 % de los 5.5 millones de créditos de su cartera está denominado en VSM, debido a la política expansiva de vivienda basada en la colocación de créditos, generada entre los años 2000 y 2012.
Estos financiamientos registraron un incremento anual ligado al aumento al salario mínimo o la Unidad Mixta Infonavit (UMI), que toma como referencia la Unidad de Medida y Actualización (UMA), lo que ha provocado deudas que se vuelven impagables.
Derivado de estos ajustes anuales, los créditos denominados VSM registran una morosidad de 28.7 % al cierre de julio de 2022, cifra tres veces mayor al índice de cartera vencida registrada en los créditos denominados en pesos.
La delegación informa que, actualmente, el 71 % del total de la cartera en mora o con vencimiento está en salarios mínimos, lo cual es reflejo del modelo financiero inadecuado e implementado en administraciones pasadas en el otorgamiento de créditos.
Estrategia
Razón por la cual, la actual administración implementó “Responsabilidad Compartida”, con el fin de convertir los créditos de VSM a pesos y así terminar con deudas impagables. Todas y todos los acreditados que así lo deseen, pueden convertir su crédito de VSM a pesos, desde la aplicación “Mi Cuenta Infonavit”.
Al cierre de julio de 2022, más de 340 mil acreditados se han beneficiado de la conversión de su crédito de VSM a pesos, obteniendo no solo un descuento sobre el saldo de su deuda, sino también la certeza de que el saldo de su crédito no volverá a registrar incrementos.
Por otra parte, el Infonavit registra un índice de morosidad de casi 85 % en los financiamientos que en el pasado se otorgaban a desarrolladores para la compra de un terreno y la construcción de viviendas a financiar con Línea III, lo cual, destacan, “es una evidencia del mal funcionamiento del modelo expansivo del crédito de vivienda y que las empresas desarrolladoras incumplieron más en sus pagos que las y los acreditados”.












