La Arquidiócesis de la capital chiapaneca convocó este domingo a creyentes y no creyentes a trabajar para sembrar y cuidar los valores fundamentales en la familia, la escuela y la sociedad; y evitar hechos lamentables como el vivido la semana anterior en un Colegio de Monterrey.
“Nos llena de tristeza y de desencanto muchas cosas violentas que acontecen en nuestra patria, en el mundo y en nuestro estado, ¿hasta dónde seremos capaces de llegar por los caminos de la intransigencia y la violencia? ¿Hasta cuándo seremos capaces de dialogar y buscar juntos el bien común, respetando los derechos de las personas y de nuestra sociedad? ¿Hasta cuándo viviremos la armonía que debe existir entre la exigencia de nuestros derechos y el cumplimiento de nuestros deberes?, eduquemos una nueva generación que aprenda por una parte a conocer y exigir en paz sus derechos y que por otra partes conozca y cumpla con fidelidad sus deberes ciudadanos”, señaló Fabio Martínez Castilla, arzobispo de la capital chiapaneca.
Conferencia
En conferencia de prensa, luego de la homilía dominical, agregó que es necesario sacar la violencia de los corazones y de los hogares para que no llegue a las escuelas y a la sociedad.
Pidió sentarse a dialogar como esposos, padres e hijos, como maestros y alumnos, ya que no solo no es perder el tiempo, sino es propio de gente que se ama, valiente, humilde y con sabiduría que quiere llegar a soluciones que den la felicidad familiar y beneficien a la escuela y a la sociedad
“La intransigencia, la dureza de corazón y la violencia de palabras, así como de actitudes y de hechos no solo lleva a una no solución real de nuestros problemas, sino que nos meterán cada vez más en un callejón sin salida, y serán nuestros jóvenes, nuestra sociedad quien siempre pague los platos rotos”, señaló el monseñor.
Hizo un llamado a los padres de familia, a los educadores, a los religiosos que tienen una responsabilidad en la comunidad y a las autoridades civiles para que sea los primeros en asumir el compromiso de dar ejemplo de valores a los jóvenes, amor a la verdad, el diálogo, la cercanía, la búsqueda de bien común, la humildad, la sabiduría del saber ceder para buscar lo que más conviene, la valentía de escuchar y el respeto mutuo.
Finalmente, el arzobispo de Tuxtla también hizo un llamado a todos los hombres y mujeres de fe a ser todos partes de la solución con la fuerza de la oración, ya que todos necesitan contribuir desde lo que toca a cada uno a construir puentes y nunca muros que rompan la paz social.











