Este fin de semana la Iglesia católica dio a conocer una lista que documenta cerca de 70 sacerdotes y religiosos asesinados en México desde el año de 1990, incluyendo al cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, así como a presbíteros y religiosos y hasta los sacerdotes jesuitas, Javier Campos y Joaquín Mora, asesinados recientemente por el crimen organizado en Cerocahui, Sierra Tarahumara, Chihuahua.
En tanto que en Chiapas, “no solo hay que respetar a unos, hay que respetar a todos”, respondió el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, monseñor Fabio Martínez Castilla, cuando se le cuestionó sobre el mensaje en video que fue enviado por el jefe del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, en el que dijo “que la guerra sea entre nosotros; no meterse con ninguna religión”.
“Jefe, respeta a todos, deja tu mal camino y emprende el camino del bien y harás mucho bien para México”, abundó durante la acostumbrada conferencia de prensa dominical.
Martínez Castilla dijo que hay que ver la violencia no únicamente como asesinatos, sino como injusticias, y en Chiapas hay muchas injusticias sociales, lo cual es violencia porque no se respeta la dignidad de las personas y su cultura.
Mensaje
En este mismo contexto, el líder católico apuntó que esta semana, conjuntamente con la conferencia de religiosos y religiosas de México, y los padres jesuitas, han hecho público un comunicado mediante el cual convocaron a una Jornada Nacional de Oración por la Paz para el domingo 10 de julio y que, con diversas acciones, se prolongará durante todo este mes.
“Decimos los obispos que los asesinatos y desapariciones que diariamente se cometen en el país, son un llamado de Dios a unirnos para pedir por la paz. La sangre derramada de estos hermanos y hermanas es la sangre de Jesús que cae a la tierra para hacerla fértil y emprender un camino por la paz”, señaló.
Apuntó que es necesario estar unidos en este momento en que la indignación del pueblo, ante la barbarie de la violencia, está abriendo una puerta para la paz. Y una manera de expresar y hacer realidad la unidad es a través de la eucaristía. A su vez, señaló que los obispos piden orar por la conversión de los victimarios:
“También los obispos estamos convocando para que en las misas del domingo 31 de julio oremos por la conversión de los victimarios, que han sembrado muerte, dolor y miedo en nuestro país. Con ese gesto se tiende la mano para recibirlos con el corazón arrepentido a la casa de Dios. Entendemos que ellos también son nuestros hermanos y necesitan de nuestra oración para abandonar el camino del mal, regenerarse y emprender una nueva vida”.











