Existe una gran variedad de causas de meningitis, tales como virus, bacterias, parásitos e incluso hongos. En Chiapas, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ofrece la vacuna BCG que previene una tuberculosis agresiva conocida como tuberculosis meníngea.
De acuerdo a los especialistas, los grupos de mayor riesgo a sufrir meningitis son los niños menores de cinco años, así como las personas que sufren enfermedades crónicas, dado que tienen sus defensas minadas.
Sin embargo, los registros reflejan que históricamente los niños son los que se enferman más frecuente de meningitis, debido a algunos factores como la inmadurez y la genética se asocian con una mayor predisposición a este padecimiento.
Por ello, el IMSS en Chiapas hizo un llamado a la ciudadanía a extremar precauciones para prevenir la meningitis, enfermedad de suma gravedad que afecta la médula espinal y las membranas en el cerebro, lo que causa severas lesiones, discapacidad y, en algunos casos, hasta la muerte.
Algunos de los síntomas de la meningitis son: dolor de cabeza, fiebre, malestar general, desorientación, periodo de confusión, cuello rígido, convulsiones y estado de pérdida de la conciencia.
Desafortunadamente, muchas personas no conocen los síntomas, situación que provoca que en muchos casos se confunda con otras enfermedades. Un retraso en el diagnóstico y en el suministro de los tratamientos ha cobrado muchas vidas, y en los que no, deja serias secuelas permanentes.
Estudios clínicos revelan que de cada cinco personas que desarrollan esta enfermedad, cuatro quedan con una secuela, como una discapacidad permanente de por vida.
Se recomienda comer carne bien cocida, lavar y desinfectar frutas y verduras, pues son una fuente de contaminación; además, se sugieren acudir a la Unidad de Medicina Familiar (UMF) de adscripción para recibir atención médica inmediata si se presentan síntomas.
Otra sugerencia es evitar remedios alternos o la automedicación, con la intención de aliviar las manifestaciones de esta enfermedad.
La bacteria se transmite de persona a persona a través de gotículas de las secreciones respiratorias o de la garganta. La propagación de la enfermedad se ve facilitada por el contacto estrecho y prolongado con una persona infectada. El periodo de incubación medio es de cuatro días, pero puede oscilar entre dos y 10 días.












