Convocan al concurso “¡Qué viva el papalote!”

El papalote forma parte de la identidad mexicana. CP
El papalote forma parte de la identidad mexicana. CP

El Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, a través del Instituto Tuxtleco de Arte y Cultura (ITAC), lanzó la convocatoria para el concurso “¡Qué viva el papalote!”, enmarcado dentro de un festival cultural que celebra el arte, el juego y las raíces populares.

El evento busca rescatar tradiciones, incentivar la creatividad y fortalecer la convivencia comunitaria.

La jornada se realizará el próximo 25 de abril en el parque Bicentenario, donde niñas, niños, jóvenes y adultos podrán participar en dos categorías: elaboración y vuelo de papalote.

Objetivo

Más allá de la competencia, el festival tiene como propósito principal promover el uso de materiales tradicionales y sostenibles, así como transmitir conocimientos culturales entre generaciones.

El papalote, además de ser un elemento lúdico, forma parte de la identidad mexicana, asociado a prácticas comunitarias y expresiones artísticas que han perdurado a lo largo del tiempo.

La primera categoría, dirigida a menores de entre siete y 13 años, contempla la elaboración de papalotes con materiales naturales como papel, tela, carrizo o madera, evitando el uso de plásticos y metales.

En tanto, la categoría de vuelo está abierta a participantes a partir de los 14 años, quienes deberán demostrar no solo creatividad en el diseño, sino también estabilidad y altura en el aire.

El jurado evaluará aspectos como originalidad, técnica, estética y funcionalidad, mientras que los premios económicos buscan incentivar la participación, con montos que van de mil 500 a tres mil 500 pesos, según la categoría y el lugar obtenido.

Además del concurso, el evento incluirá una rifa de premios sorpresa para quienes cuenten con registro previo, el cual permanecerá abierto hasta el 22 de abril.

Finalmente, autoridades destacaron que este tipo de actividades buscan fortalecer el tejido social, al generar espacios de encuentro donde las familias pueden compartir, aprender y reconectar con prácticas tradicionales en un entorno recreativo.