Coordinación y respeto en CA

"Guatemala, Salvador, Honduras y México comparten dos problemas de enormes proporciones: migración y crimen organizado. Cada país hasta ahora ha intentado solucionar estos rubros a su manera, con sus recursos y limitaciones. Paulatinamente la realidad les ha hecho ver que sin corresponsabilidad y medidas integrales, es imposible conseguir avances significativos en ambas materias.

El asesinato de 72 inmigrantes de origen centroamericano en Tamaulipas, en diciembre pasado, a manos del crimen organizado, y la creciente presencia de narcotraficantes mexicanos en Centroamérica, fueron las gotas que derramaron el vaso. Estos casos demostraron que migración y seguridad son dos temas vinculados, sin fronteras bien definidas -como la región misma- y por tanto requieren una atención también comprensiva de parte de los gobiernos.

Al respecto, el presidente de Guatemala, Álvaro Colom, afirma en entrevista con El Universal que los cuatro países han ido un paso adelante. Honduras, El Salvador y Guatemala, asegura, crearán ""fuerzas combinadas especiales"" que se coordinarán con el Ejército mexicano en el norte y Colombia en el sur para atacar a las mafias desde todos los frentes.

Qué bien que se pase de los reproches diplomáticos a las propuestas constructivas. Tenemos ahora también que pasar de los acuerdos verbales a las soluciones prácticas, en el entendido de que si bien toda cooperación es una buena noticia, cualquier acción que se deba emprender, sobre todo si se trata de acciones militares, ha de respetar fronteras y soberanías.

México debe sumarse a todo lo que coadyuve a la paz en la región, pero sin comprometer principios de autodeterminación que lesionen la tradicional diplomacia mexicana y no implique que tropas mexicanas vayan al extranjero, ni que otra nación haga lo mismo en nuestro territorio.

Salvo eso, bienvenida la cooperación multinacional en inteligencia e información, que ayude a desactivar los riesgos de seguridad que nos son comunes.

Mejor aún, tanto México como el resto de los países deben estar conscientes que la estrategia militar conjunta, pese a ser un acierto inicial, ataca sólo una arista de las muchas que componen el fenómeno del crimen organizado. Habría que ver cuáles acciones más se pueden desplegar de manera conjunta en materia de lavado de dinero, de freno al tráfico de armas y al abatimiento del consumo de drogas en la región. (El Universal)

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