Coscorrón a los corruptos

"Esta sí es noticia. En un entorno abrumado por la impunidad que parece dominar nuestra vida pública, resulta saludable que el secretario de la Reforma Agraria, Abelardo Escobar Prieto, separe de su cargo a un director de la dependencia y cancele el contrato de servicios profesionales de otro empleado, sospechosos de irregularidades administrativas con los fondos de programas de desarrollo en el campo.

Si no se trata de una forma de castigo por errores políticos, deslealtades o desobediencias, como ha sucedido en otras ocasiones, la acción es digna de reconocimiento, sobre todo si, sustentados los cargos, los responsables son también sometidos a juicio, como debiera ser.

Al simple delito de disponer de recursos públicos, confiados a su aplicación, en este caso se une la circunstancia de que se trata precisamente de fondos para atender la dramática situación de pobreza, marginación y rezago en que se encuentra el campo mexicano, productor de alimentos y al mismo tiempo el sector más explotado por intermediarios, proveedores de insumos y funcionarios públicos.

Los acusados y despedidos son el ingeniero Wilfrido du Solier Espinosa, director general de Política y Planeación Agraria, responsable de los programas Joven Emprendedor Rural-Fondo de Tierras y Fomento al Desarrollo Agrario (Formar), y Luis González, que prestaba servicios profesionales en el programa Joven Emprendedor-Fondo de Tierras.

Internamente, las medidas se complementan con una investigación, una auditoría y ajustes en la supervisión.

La decisión del secretario Escobar Prieto es un ejemplo de que la idea de que al castigar la corrupción en casa se pagan costos políticos, es un mito o un pretexto para no hacer nada.

La lucha contra la corrupción debe ser permanente y contundente. El mensaje debe ser claro: cuando la impunidad deje de ser factor dominante, quien vaya a delinquir lo tendrá que pensar dos veces: se puede arriesgar, pero si lo descubren tiene que pagar.



Los molcajetes quedan exonerados

Los tomates fueron durante semanas los principales sospechosos del brote de salmonera que infectó a varias personas en Estados Unidos. Después la Administración de Alimentos y Medicinas (FDA) centró sus sospechas en aguacate, cilantro, albahaca, ?hasta los molcajetes! Las pérdidas para productores mexicanos fueron millonarias. Los ""palos de ciego"" terminaron ayer, cuando una cepa de la bacteria apareció en el agua de riego de una granja en Nuevo León, lo que para las autoridades sanitarias estadounidenses es prueba ""irrefutable"" del origen del contagio.

Pero a diferencia de los ""tiros al aire"" lanzados por algunas autoridades estadounidenses, los investigadores del estado de Minnesota identificaron con rapidez a los chiles como fuente del problema, lo que permitió precisar su origen sin afectar a los demás productos.

Es loable que las autoridades estadounidenses tengan cuidado en enfrentar los brotes de infecciones virales y busquen identificar su origen. Pero al mismo tiempo, como lo demostró Minnesota, pueden trabajar con más agilidad y no afectar la economía de miles de productores. (El Universal)

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