De acuerdo con el Anteproyecto de Presupuesto 2021, que elaboró el Instituto Nacional Electoral (INE) en vísperas de las votaciones del año venidero, se tiene previsto que cada voto mexicano, con todo el proceso que implica en logística, cueste un promedio de 86.36 pesos, es decir, 4.71 pesos más barato que el precio registrado durante 2018, que fue de 91.07 pesos.
En ese sentido, el documento remarca que serán 94 millones 980 mil ciudadanos los que tendrán la posibilidad de emitir su voto el próximo 6 de junio, estos números reflejan un 8.48 por ciento más con respecto a los comicios de 2018, cuando la lista nominal fue de 87 millones 556 mil 179 electores.
A diferencia de los últimos comicios, para el 2021 las votaciones serán concurrentes, es decir, en las 32 entidades federativas se renovarán más de 21 mil cargos de elección popular, entre municipales, recintos legislativos y hasta gubernaturas, en algunos casos.
El Anteproyecto del INE muestra que del cien por ciento del presupuesto solicitado, el 40 por ciento va destinado al proceso electoral, el 54 por ciento al “PB”, es decir, la ampliación de las plazas presupuestales y el seis por ciento se ubica para “otras” actividades.
Con estos porcentajes, el organismo electoral requiere de un recurso base que ronda en los 10 mil 992.9 millones de pesos; se le suman nueve mil 471.9 millones de pesos para una cartera de proyectos institucionales. En los recursos se incluyen ocho mil 202.5 millones de pesos para las votaciones que se realizarán en el 2021 en las 32 entidades del país, más mil 269 millones de pesos para otros proyectos.
Con estos números, se desprende que para el siguiente año las votaciones costarán más dinero para el erario público; sólo para el proceso electoral serán 228 mil pesos más que lo gastado en 2018, cuando el recurso fue de siete mil 974 millones de pesos en las 30 entidades donde se llevaron a cabo los comicios.
No obstante, entre la cartera de proyectos, presupuesto base y los comicios, para el siguiente año se van a requerir mil 71 millones de pesos más que lo ejercido en 2018. Según el argumento, el “presupuesto del INE de una elección a otra aumenta en menor proporción que el Listado Nominal”.
Según el organismo electoral, se buscó un presupuesto responsable, racional y respetuoso, en el sentido que se garantiza el derecho político de los mexicanos, se cuida la salud, se reducen gastos reales por cada elector (la lista nominal creció en 8.5% y 5.5% el presupuesto) y se cumplen con las atribuciones que tiene el instituto.












