Se calcula que la contaminación del agua potable provoca más de 502 mil muertes por diarrea al año, sin embargo, en Chiapas a partir del 2020 se observó una disminución de casos. De acuerdo al ingeniero ambiental, Alfredo Manuel Alfaro Moreno, esto se debe a los mayores cuidados de salud en la pandemia.
El investigador realizó el informe técnico “Diagnóstico de las enfermedades gastrointestinales por la calidad del agua en la ciudad de Chiapa de Corzo, Chiapas, entre 2015 y 2020”, donde en los hospitales básicos comunitarios y clínicas particulares se observó una disminución de enfermedades estomacales.
“Hubo un mayor cuidado de la salud gracias al uso del cubrebocas y lavado de manos, lo que redujo los casos de contagios de enfermedades gastrointestinales”, apuntó.
Sin embargo, Alfaro Moreno subrayó que la mayor parte de los encuestados coincidió en que la calidad del agua que les llega a su domicilio es deficiente y mala, lo cual confirmó con la evidencia física sobre la calidad de la red, “el agua es turbia y tiene muchas partículas suspendidas al dejarse reposando; se observó la creación de sedimentos en los recipientes”.
A ello agrega la presencia de productos farmacéuticos de origen veterinario y fármacos, como ibuprofeno y compuestos del día a día como cafeína y nicotina, que dijo han sido ampliamente detectados en el agua, producto de la infiltración subterránea.
De acuerdo al resultado de las encuestas, el ingeniero resaltó que “casi todos los domicilios lavan los trastes donde se alimentan, además de tomar el agua que les llega directamente de la red”.
Explicó que poco menos de la mitad la usan como consumo directo, higiene dental o para preparar los alimentos. Estos últimos son los que presentan la mayor frecuencia de enfermedades, entre uno a dos casos al mes.











