La riqueza que genera el campo chiapaneco a través de los campesinos que con su esfuerzo diario hacen producir sus tierras en la cosecha del café, ven mermados sus logros ante la presencia de intermediarios o “coyotes” que aprovechándose de sus necesidades se quedan con la mayor parte de las ganancias. A esto se suma, en los últimos años, la comercialización que el productor realiza con empresas trasnacionales, las cuales imponen precios muy bajos.
Los “coyotes” y las empresas transnacionales son uno de los principales obstáculos para el desarrollo del campesino, son el factor que los mantiene sumidos en la pobreza y esta se ve mayormente impactada por la falta de apoyos y programas gubernamentales, situación que los condiciona a continuar con plantaciones viejas, suelos cansados en la producción, sin recursos para trabajarlos y mucho menos para renovarlas.
Es común que en los meses de octubre a diciembre, el “coyote” esté al acecho de las necesidades del productor. Con compras adelantadas ofrece hasta un 30 por ciento menos sobre el valor real del kilogramo de café, aprovechándose de sus necesidades.
En el Soconusco cada año se produce en promedio 25 mil toneladas de café arábigo y 200 mil sacos de 64 kilos cada uno de café, equivalente a 12 mil 800 toneladas del aromático grano, siendo el 70 por ciento de la cosecha acaparado por los “coyotes”.
Se estima que de los 20 mil campesinos que se dedican a este cultivo, el 90 por ciento se trata de pequeños productores, es decir, son quienes sólo cuentan con una hectárea dedicada a este cultivo.
Elifas Bahamaca Hernández, líder cafetalero en el Soconusco, dio a conocer que esta práctica debe ser desterrada, debido a que le causa un daño económico considerable al pequeño productor, sin embargo, esto no se ha logrado.
Señaló que actualmente el precio del kilogramo de café en la modalidad de robusta oscila en los 28 pesos, pero los “coyotes” pagan a los productores entre 20 y 21 pesos, aduciendo incumplimientos en la calidad del producto.
Reconoció que existen dos factores que permiten la subsistencia de intermediarios en la cafeticultura durante cada ciclo de producción: la falta de patios de secado y de transporte para movilizar la cosecha.
Indicó que la mayoría de los pequeños productores de café no cuentan con patios para el secado del grano en uva, por lo que difícilmente pueden cumplir con las especificaciones para comercializar sus productos de manera directa.
El no contar con patios de secado impide a los campesinos dar el secado adecuado al aromático grano, lo que resta calidad al producto, y por ende, no pueden vender de manera directa con las empresas comercializadoras.
Dijo que las empresas comercializadoras exigen que el café cumpla con 70 por ciento de rendimiento, 16 de mancha y 12. 5 de humedad, este último rubro es donde los campesinos fallan.
Otro de los factores es la falta de transporte para movilizar la cosecha, lo cual obliga a los pequeños productores a vender su producto con los “coyotes”, quienes llegan con sus camionetas hasta las comunidades.
Señaló que los productores gastarían muchos más recursos si deciden pagar flete para transportar su producto a las casas comercializadoras, e incluso en el transporte público, por ello prefieren vender con los intermediarios, aunque les paguen menos.












