Debido a que el tomate es uno de los productos que madura con mayor rapidez y se desperdicia con frecuencia, un grupo de investigadores y alumnas de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, diseñaron un proyecto que consiste en alargar la vida de anaquel de esta verdura, a través del recubrimiento con base en lactosueros y miel, destacó Arturo Alberto Velázquez López, asesor del trabajo.
Las alumnas que participan en la investigación son: Marbella Castillo Matías en colaboración con Esmeralda Janeth Briones Domínguez, quienes estudian en el área de Ciencias y Tecnología de Alimentos.
Velázquez López puntualizó que el tomate en estado de maduración dura entre seis y siete días, sin embargo, al hacer el recubrimiento se obtuvo una semana más de duración antes de podrirse, lo que podría traer beneficios a largo plazo en cuanto a la transportación del producto, para su importación o exportación.
Para estas actividades se utilizan residuos de queserías y una miel que, únicamente, se produce en el municipio de Villaflores, se le conoce como monofloral, debido a que en el proceso de polinización las abejas buscan una flor llamada campanita.
“Se buscó así para darle valor agregado a esa miel que no es muy conocida aquí en el estado de Chiapas y el lactosuero para darle otro uso y no se desperdicie en ríos”, agregó.
En su intervención, Castillo Matías, alumna de la Unicach, detalló que la idea del proyecto surgió por la necesidad de observar qué materias primas se pueden reutilizar o sacarles provecho; el suero de la leche, dice, es un producto al que no se le da tanta utilidad. Desde hace un mes y medio comenzaron las actividades.
El investigador de la Unicach relató que el recubrimiento en el tomate le genera una especie de brillo y permite que el intercambio de gases sea mínimo, es decir, provoca un mayor alargamiento en la vida de anaquel del producto.
Sobre la modificación del sabor del producto u otra reacción, reconoció que hasta el momento no han hecho pruebas de evaluación sensorial, pero se utiliza un suero dulce y considera que no se modifica ninguna característica.
El trabajo de investigación lo desarrollaron en tres fases; el primero fue un lote que no contenía nada de recubrimiento (estaba solamente el tomate); al segundo se le colocó, únicamente, suero y en el tercero se aplicaron tanto el suero como la miel.
Después de este proceso, notaron que el producto, sin ninguna aplicación, se descompuso a los siete días. Con el suero la durabilidad incrementó a dos días, cuando agregaron la miel aumentó una semana más.
En esta etapa evaluaron el PH, el peso del producto, los azúcares solubles y el color. Durante los 14 días, aplicando el lactosuero y la miel, el producto perdió 11 gramos de su peso total.
Con esto que han encontrado, dijo, se tiene la idea de llevar una serie de cursos a las comunidades para que la población cuente con la tecnología necesaria y lo puedan aplicar a las verduras.












