Crece adicción a los videojuegos

Estudios y organismos internacionales han reportado un incremento en la adicción a los videojuegos entre niños y adolescentes, suceso posterior al confinamiento en el que estuvieron casi dos años por la pandemia, lo que les ha generado problemas de resolución de conflictos y vulnerabilidad al estrés.

La psicóloga infantil Leticia Pérez de la Cruz comentó que es importante mantenerse atentos al contexto familiar y garantizar un ambiente sano para los niños y adolescentes; se vale permitir el uso de videojuego, bajo un tiempo determinado, y supervisando siempre el contenido audiovisual.

Refirió que prohibir algo a un menor, de la edad que sea, siempre generará mayor curiosidad y en algún momento buscará acceder a ello, como es el caso de un videojuego.

Mencionó que es mejor que haga uso de ellos con supervisión adecuada y con la enseñanza que pueden dar los padres, “a que lo haga solo y/o que él mismo se haga ideas, si es correcto o real lo que está viendo”.

Las generaciones actuales se consideran como nativos digitales, ya que nacen con una facilidad innata para manejar la tecnología, incentivando que muchos padres y madres entretengan a sus hijos con un celular o tableta electrónica sin verificar el contenido que ven.

Existe algo llamado la “tecnoadicción”, la cual afecta sus conductas normales por la estimulación que les produce el uso de algún aparato electrónico, al grado de tener manifestaciones violentas o extremas si se le es arrebatado, aunque no es generado por un videojuego en sí.

Por ejemplo, un videojuego con apología a la violencia puede influir en el comportamiento, sin embargo hay más factores que determinan si una persona se convertirá en alguien violento.

En algunos casos los videojuegos pueden ser un recurso para los menores para descargar las violencias y no llevarlas a la vida real, no obstante, es vital que los padres supervisen el tipo de contenido, ya que el nivel de realismo puede causar una fuerte impresión.

El factor principal que determina el comportamiento de un niño o adolescente es el ambiente y la dinámica familiar; la violencia es algo que se aprende bajo ese contexto y se complementa con otros elementos.