"Jesús Belmont Vázquez. * CP. Hace unas semanas, el presidente de Honduras, Manuel Zelaya coincidió con el presidente electo Felipe Calderón en la necesidad de llevar a cabo acciones conjuntas para evitar el flagelo que representa la Mara Salvatrucha, pandilleros centroamericanos que se han integrado al crimen organizado transnacional.
Los miembros de la Mara Salvatrucha se han vuelto más violentos, pues de pandilleros juveniles callejeros han pasado a formar parte de grupos terroristas, narcotraficantes, crimen organizado y de mafias que se dedican al secuestro, robo de vehículos o al tráfico de armas.
Para nadie es un secreto que los Maras fomentan este tipo de conductas en las sociedades de los países centroamericanos y, por supuesto, también en México, concretamente en el estado de Chiapas.
La maramanía representa un riesgo latente para nuestra juventud y como ejemplo basta recordar que según las estadísticas de los Centros de Rehabilitación Social de Chiapas, el 70 por ciento de los integrantes de las bandas de la Mara Salvatrucha que se encuentra en las cárceles estatales son de nacionalidad mexicana.
En días pasados estuvo en México el presidente de Honduras, Manuel Zelaya Rosales, quien hizo algunos senalamientos nada novedosos pero que si deben ser considerados por el próximo gobierno que entrará en funciones el primero de diciembre: los Maras han dejado de ser simples pandilleros para convertirse en importantes miembros del crimen organizado.
El próximo presidente de México deberá poner atención a nuestra frontera sur, región olvidada por el gobierno foxista preocupado por las críticas de la Casa Blanca sobre la creciente violencia que prevalece en los estados del norte del país como Tamaulipas, Baja California y Nuevo León.
Pero esa inseguridad y ola delictiva la tenemos también en niveles preocupantes en estados como Guerrero y Michoacán, donde las narcoejecuciones tienen en jaque a las autoridades.
Es más, muchas corporaciones policiales a nivel municipal y estatal han visto mermado su número de elementos en activo debido a la embestida emprendida por el narcotráfico.
Y es que los Maras están sirviendo desde hace tiempo al cártel del Chapo Guzmán.
Datos del Instituto Nacional de Migración aseguran que existen Maras en la mitad del territorio nacional, lo que demanda de acciones no solamente en materia de seguridad pública y nacional, sino también en el ámbito migratorio.
En el Distrito Federal tenemos Maras en las delegaciones de Iztapalapa y Gustavo A. Madero, así como en los municipios de Ecatepec y Nezahualcoyotl del Estado de México. Pero su presencia es mucho más acentuada en estados como Chiapas, Tabasco, Veracruz, Oaxaca, Quintana Roo, así como en las ciudades fronterizas de Tijuana, Ciudad Juárez, Reynosa y Nuevo Laredo.
Similar a la guerrilla
Algunos investigadores coinciden en que la Mara Salvatrucha es similar a una pequena guerrilla, donde nadie es indispensable. La diferencia es que una tiene ideología, o presume tenerla, en cambio la MS sólo tiene un enorme rencor social, con un código de vida y muerte, del cual el crimen organizado transnacional se ha aprovechado.
La base de operaciones de esta peligrosa banda delictiva transnacional continúa siendo el sur de Estados Unidos, donde se encuentran en más de 27 ciudades, pero también la frontera sur en el estado de Chiapas, así como en Guatemala y El Salvador.
La Mara Salvatrucha y su rival Barrio 18 son en estos momentos un problema de seguridad pública, pero están a punto de convertirse en uno de seguridad nacional si no se les atiende de manera inmediata.
El Instituto Nacional de Migración indica que la atención a este problema no debe darse de la manera como se enfrenta en Centroamérica, mediante operativos policiales y militares, sino con medidas preventivas, es decir, atendiendo las demandas de miles de jóvenes en materia de empleo, educación, deporte y salud.
Lo más grave de esta invasión de pandilleros centroamericanos, es que los jóvenes mexicanos están imitando sus modales, gestos, vestimenta y, lo peor, prácticas delictivas.
La maramanía representa un grave riesgo para la juventud mexicana y como ejemplo de ello basta citar que según las estadísticas de los Centros de Rehabilitación Social de Chiapas; -estado donde existe una marcada presencia de Maras- el 70 por ciento de los integrantes de las bandas de la Mara Salvatrucha que se encuentra en prisión son mexicanos.
El fenómeno de la maramanía se da en los sectores marginales de las zonas conurbadas de las ciudades, donde no hay una presencia de grupos originales de la Mara o del Barrio 18.
Es urgente que el gobierno atienda mediante el gasto social las demandas de miles de jóvenes mexicanos que buscan satisfactores como la salud, educación, deporte, empleo, etcétera.
También se debe atacar el problema mediante la vía de cooperación internacional, que en este caso sería el camino más recomendable, al no ser sólo un problema exclusivo del país, sino que involucra a varios países de la región.
El mandatario hondureno coincide en que el combate al fenómeno de los Maras requiere de la generación de programas integrales de educación, formación y creación de oportunidades para los jóvenes.
Manuel Zelaya Rosales recordó que hace unas semanas coincidió con el presidente electo Felipe Calderón en la necesidad de unir esfuerzos para que la información fluya, además de contar con bancos de datos y acciones conjuntas para evitar el flagelo de los ""Maras"".
El presidente de Honduras habló también del origen de los Maras y dijo que estas pandillas están vinculadas a los grupos de migrantes: se trata de jóvenes hondurenos y de otros países centroamericanos que emigran a EU y viven en condiciones de marginación, con pocas o nulas posibilidades de educación o de empleo, que se unen a otras pandillas juveniles que se encuentran en las mismas condiciones.
Ojalá y el próximo gobierno de Felipe Calderón le ponga la misma atención a los problemas de nuestra frontera sur como lo hace en el norte del país.
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