Enfrentamientos verbales, con palos y piedras, ocurrieron entre mexicanos que se expresaron cansados de las acciones violentas que realizan los indocumentados.
Las afectaciones a la población de Tapachula van desde vehículos golpeados hasta automovilistas agraviados en los bloqueos carreteros que ya se han vuelto frecuentes.
En esta ocasión fue la carretera Costera, entre Mapastepec y Huixtla, donde los indocumentados, en su mayoría haitianos, realizaron bloqueos para exigir al Instituto Nacional de Migración (INM) autobuses y su traslado a otras partes del país.
Hay hartazgo
En los últimos días, en Tapachula se han suscitado confrontaciones entre la población y automovilistas que transitan por la zona del teatro de Tapachula, lugar convertido en el punto de concentración de los migrantes que esperan la llegada de los autobuses contratados por el INM para su traslado a otros estados de México, donde continuarían presuntamente sus trámites de regularización.
Amparados en la impunidad y el vasto número de personas, los extranjeros proceden a bloquear las calles, acción que ha causado gran molestar entre la población.
Cuando hay reclamos la actitud de los migrantes se vuelve más violenta, lo que ha dejado saldos de personas lesionadas y unidades dañadas, porque lanzan piedras y dan garrotazos a las unidades, sin que ninguna autoridad ni las locales, estatales y federales intervengan en favor de las personas afectadas.
El bloqueo
Este viernes ocurrió una situación similar en Mapastepec, pues un grupo de aproximadamente 150 personas de origen extranjero que estaban situadas en el campo del barrio Santa Cruz de Mapastepec, en espera de sus trámites ante el INM y el envío de camiones para su traslado, dejaron de lado la espera y presionaron a la autoridad con un bloqueo carretero en la vía federal, en el sentido que va hacia Tapachula.
Rápidamente se generaron colas de espera del transporte público y particular, pero sobre todo de tráileres que llevan mercancía hacia la frontera, y en algunos casos hacia Guatemala; estos también se organizaron y empezaron con reclamos. Se armaron de palos y piedras, y empezó la confrontación que dejó algunos lesionados.
Estas acciones podrían empezar a repetirse porque la población mexicana ha exigido a las autoridades que cumplan con su trabajo, hagan respetar y apliquen la ley.
Los inconformes consideran que las autoridades permanecen apáticas ante las agresiones que se han dado en contra de mexicanos que realizan su trabajo.
Historias se repiten
Los casos de agresiones en contra de la población por parte de extranjeros suman cada día más historias, desde la empleada de un cibercafé a la que golpearon en Tapachula, y otra a la que le pidieron sacar unas copias y poco después le aducían que dentro de esas copias iban algunos dólares que desaparecieron, sin embargo, con las cámaras de videovigilancia se demostró que no había tal dinero, pero aun así la joven fue golpeada por el grupo de extranjeros.
Las escenas de violencia en las terminales de transporte son cada vez más frecuentes ante la exigencia de servicios de traslado, en los que se pretende un trato especial, rápido y económico.
Los migrantes cuando consideran que no tienen esa atención realizan destrozos, y sin que la autoridad intervenga, aunque esté presente.












