Debido a que la mancha urbana sigue avanzando en Chiapas de forma desmedida, con el paso de los años este crecimiento sumado a otros factores de transformación agrícola han provocado que el 75 % de toda la cobertura vegetal se haya destruido, dijo Carlos Rommel Beutelspacher Baigts, investigador independiente en temas de flora y fauna.
Al citar al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), recordó que la Depresión Central de la entidad tenía como vegetación dominante la selva baja caducifolia, sin embargo, ahora quedan “puras manchitas rojas”, debido a que el ecosistema ha sido fragmentado.
Con una experiencia de 33 años en los trabajos científicos que realizó en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), puntualizó que los daños colaterales se pueden traducir en que muchos ejemplares desaparezcan antes de conocerlos.
El investigador refirió que el catálogo de plantas de Chiapas muestra que hay más de nueve mil especies, sin embargo, es muy difícil estimar cuántas están en peligro de extinción o en un grave riesgo. Lo que sí es evidente y que pone en peligro a todos los animales y al mismo ser humano, puntualizó, es la excesiva contaminación que se está provocando hacia el medio ambiente.
En teoría, comentó, el crecimiento urbano no debería estar peleado con la conservación de la flora o de la fauna, sin embargo, la cantidad de personas en el mundo sobrepasa la calidad ideal para el medio ambiente y vuelve insostenible varias actividades.
Otras consecuencias negativas de la destrucción de la vegetación, añadió, es que los fenómenos naturales están provocando más deslizamientos de laderas o inundaciones, debido a que la superficie va perdiendo la capacidad de absorción.
Los daños que se provocan a la naturaleza, refirió, se vieron reflejados en el impacto que generó el huracán “Stan” hace algunos años, debido a que la deforestación en la Sierra Madre, sumado a lluvias intensas, provocaron que el agua buscara su cauce y terminó en una gran destrucción.
“El clima está totalmente alterado, estamos padeciendo periodos de sequías muy intensos con temperaturas muy altas; por otro, una masa polar extrema (...), se debe a todo lo que hemos causado al planeta”, añadió.
Beutelspacher Baigts refirió que desde hace varias décadas el calentamiento global ha provocado una alteración en los ecosistemas; otro ejemplo, explicó, es que antes la temporada de mango se movía entre mayo y junio, ahora el fruto se puede obtener en todo el año.












