Un crédito bancario representa una de las opciones más importantes a la hora de obtener recursos para echar a andar o hacer crecer una empresa. No obstante, el usuario o emprendedor debe tener cautela a la hora de utilizar el préstamo ya que podría meterse en más aprietos de los que se resuelve con el préstamo.
José Luis Mejía, consultor y mentor de emprendedores en Chiapas, explicó en entrevista que la idea principal de pedir un crédito bancario es poder crecer el negocio que se tiene. Se debe utilizar la nueva entrada de recursos en actividades que impulsen a esta.
De acuerdo con el especialista, un emprendedor debe tener en cuenta que los créditos tienen sus ventajas fiscales. Por ejemplo, los intereses deducibles de impuestos y si el préstamo se utiliza para la adquisición de activos fijos, además de que las depreciaciones también son deducibles de impuestos.
“Tenemos que saber medir la capacidad de pago del negocio en todo el horizonte de tiempo, y es viable pedirlo en el momento donde se demuestre la capacidad de pago”, añadió José Luis Mejía.
Después de optar por el trámite de un crédito bancario, lo que sigue es fijarse en las características de este, por ejemplo, la tasa de interés a pagar y el plazo del préstamo.
José Luis Mejía apuntó que se tiene que revisar la tasa de interés disponible si será fija o variable, para así deducir la capacidad de pago, además de observar que el tipo de activo o de actividad que se vaya a financiar tenga que ver con el tipo del crédito.
“Es muy importante el uso correcto de los recursos cuando se otorgue el crédito, canalizarlo a la actividad para la que se está pidiendo y no desviarlos para no deformar la posible rentabilidad que pueda tener proyecto”, comentó.
Actualmente, las opciones de crédito para emprendedores ya son muchas y con gran accesibilidad. Por ejemplo, los fondos que otorga el gobierno y que están dirigidos a ciertos sectores de la economía o incluso por naturaleza de la industria a la que pertenece; como segunda opción está el sector bancario donde se encuentran programas especiales, y las instancias corporativas con financiamientos exclusivos dirigidos a emprender un negocio sería la tercer opción.












