Creencia mam arraigada

"Gonzalo Egremy * CP. Ataviadas con sus multicolores trajes mayas de la etnia mam, las mujeres del ejido Talquian, enclavado en una de las faldas del volcán Tacaná, bailan desde la víspera al son de la marimba junto a sus companeros de vida, esperando por la madrugada del 24 de junio a san Juan Bautista para que bendiga los pozos artesianos, las cosechas y les dé fuerza para el trabajo en ese nuevo ciclo de la vida.

La celebración del Día de San Juan (hermano mayor de Jesucristo, según concepción indígena de la región de los Altos) es una de las tradiciones más ricas, culturalmente, arraigadas entre los pueblos de descendencia maya de México y Centroamérica, refiere María Candelaria Mota Imatzú, representante de la delegación en el Soconusco del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes.

Testimonios antropológicos, senala el maestro Víctor Manuel Rueda, refieren que antes de la invasión armada espanola a América, varios pueblos originales de este continente ya festejaban en la misma fecha a sus deidades de la lluvia o del agua, a quienes imploraban ayuda para el nuevo ciclo agrícola y para que las cosechas fueran abundantes.

Agrega que el Día de San Juan Bautista, como muchos otros, lo impuso en América la Iglesia Católica romana venida de la mano con los espanoles, y que ante la conversión, por la fuerza, a esa religión, los pueblos americanos adoptaron la festividad, dejando a un lado, no del todo, las ceremonias a los dioses de su Cosmovisión.

""Muchas culturas aceptaron el festejo de la Iglesia pero no al cien por ciento; le agregaron sus milenarios ritos con diversidad de ofrendas, danzas, inciensos y demás actos ceremoniosos que aun hoy perduran entre las comunidades, sobre todo las descendientes de los mayas como la mam"", dijo.

En ese sentido, la delegada de Coneculta en el trabajo de rescate de tradiciones y costumbres, María Candelaria Mota Imatzú, da a conocer la narración de Manuela Velásquez Miguel, mujer de 85 anos de edad y de la cultura mam, sobre el festejo del Día de San Juan Bautista.

""Aquí en Talquian (en una de las laderas del Tacaná), la celebración de San Juan está más que arraigada; se inicia en la víspera del 24 de junio con un gran baile amenizado con las bellas melodías arrancadas a la madera de la marimba"", indica.

Anade que cuando el reloj marca las tres de la madrugada del 24 de junio, en todas las viviendas en donde existe el pozo artesiano, el tuczual (abuelito en lengua mam) o Biich (abuelita) o el mayor de edad de la familia, inicia la purificación o sanación del alma de los presentes con agua del pozo adornado de antemano con un arco de multicolores flores.

""El pueblo mam cree que a esa hora pasa el espíritu de san Juan Bautista bendiciendo el agua, por lo que toda la familia se bana en la madrugada; seguidamente las mujeres se cortan unos centímetros de cabello como lo estipula la vieja tradición, y ello hace crecer el pelo mucho más en corto tiempo"", afirma.

Para soportar el frío después del bano en la madrugada, en todas las viviendas se acostumbra beber un preparado llamado ""caliente de pina"", elaborado con panela, canela y aguardiente de cana; al amanecer, el Tat (papá) o Nan (mamá), van al huerto a traer los ingredientes para preparar los tamales; al mediodía, la comida fuerte es un caldazo de gallina con bastante chile acompanado de las tortillas echas a mano.

En el transcurso de las horas del 24 de junio, el jefe de familia prepara un manojo con las hojas de la envoltura de la mazorca de maíz, y con ello le pega unos golpecitos en ambas manos a todos los integrantes del núcleo familiar, ""esta parte de la ceremonia es imprescindible por que indica el compromiso contraído a partir de ese momento de trabajar muy duro todo el ano en bien de uno mismo y de la comunidad"", expone Mota Imatzú.

El jefe de la familia dice unas palabras en mam al momento de golpear suavemente las manos de todos con el citado manojo; en respuesta, éstos gritan en la misma lengua: ""Can, Can, Can"" que significa calambre y quiere decir que en ese instante se le quitó ya lo entumido de los brazos y que tiene de nuevo la fuerza y el compromiso de trabajar al cien por ciento sin importar su edad.

El manojo utilizado por el jefe de la familia para pegarles en las manos a todos, no se tira, sino que se fija o amarra en algún lugar visible en alguna rama de la parcela ""para que cuide la milpa del aire, del fuego o de las plagas"", expresa María Candelaria, quien le da todo el crédito a Manuela Velásquez Miguel por su relato.

Los hombres con su sombrero en la cintura, piden a las mujeres, sentadas y vestidas con su multicolor traje de huipil y blusa, hecho a mano, salir a bailar al son de la marimba en la cancha del centro del ejido.

Más allá de Talquian, en la madrugada del 24 de junio, la neblina baja del volcán Tacaná y con ella un frío intenso que cala hasta los huesos y el silbido del aire es agudo y constante; ""ya viene san Juan, ya se oye, tomá tu caliente y pasá pa´que te den tu rameada para tu bendición; aquí san Juan es más fuerte"", dice el chamán.

La fiesta de San Juan Bautista no termina sino hasta dos días después de iniciada; los aproximadamente 800 habitantes de Talquian, recobran fuerza para el resto del ano para sembrar y cosechar maíz, nabo, frijol, betabel, mostaza, papa, repollo, chayote, cebolla, coliflor y lechuga entre otras tantas verduras, legumbres y frutas que acuden a vender a la cabecera municipal de Unión Juárez, Cacahoatán, Tuxtla Chico o hasta Tapachula.

El maestro en filosofía, Víctor Manuel Rueda, expone que el festejo de San Juan Bautista se extiende a lo largo y ancho de las comunidades chiapanecas, guatemaltecas y hasta algunas en Honduras.

""Un ejemplo de ello, es en el municipio de San Juan Chamula, en donde el 24 de junio de cada ano, la iglesia del lugar se llena de humo de copal e incienso quemado por los indígenas que incluso sacrifican gallinas ahí mismo y beben posh (bebida alcohólica), siendo esta fiesta la más arraigada al considerar a san Juan como el hermano mayor de Jesucristo"", dice.

En comunidades de Guatemala, en la misma fecha, anade, las comunidades realizan el festejo en honor a Chaac, Dios de la lluvia y su ritual lo extienden a las cuatro esquinas de cada una de sus parcelas para que esa deidad les garantice suficiente agua para sus cosechas.

Aquí en Chiapas, senala, se adora en junio, al Dios de la montana llamado Yumtzilob; los lacandones rinden tributo un Dios de la lluvia, a un Dios de la creación y al senor de los inframundos a donde va el alma después de la muerte.

La festividad del Día de San Juan en algunos pueblos, es una mezcla de costumbres cristianas impuestas por la Iglesia y los ritos milenarios indígenas, la devoción por el santo puede durar una semana.

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