La Asociación Civil Unidos Diferentes consideró la necesidad de que los crímenes de odio por transfobia, lesbofobia u homofobia, estén tipificados como delitos graves.
Consideró que aunque está presente la impartición de justicia para estos crímenes, los procesos son deficientes.
La Asociación destacó que los municipios donde se han presentado más casos de crímenes de odio son Comitán, Tapachula, Tuxtla Gutiérrez, Villaflores y la Zona Fronteriza, donde muchas de las víctimas son migrantes.
Señaló que pese a las cifras en ciertas zonas del estado, no existe una estadística oficial de crímenes de odio por transfobia, lesbofobia u homofobia, porque la mayoría son clasificados por la autoridad como otro tipo de crímenes, a pesar de la saña con que fueron cometidos que hacen evidente el odio.
“Los activistas pro derechos de la población lésbico, homosexuales, bisexual y trans, no pueden acceder a un conteo oficial. Algunas cifras que se manejan por ciertas asociaciones son obtenidas a través de un monitoreo en medios de comunicación, pero muchos quedan en el anonimato y olvido”, destacó.
Explicó que un aspecto que modifica la perspectiva de las autoridades para realizar la investigación en algunos casos, es el rechazo de la familia a la identidad de género de la víctima, pues “exigen que sean tratados como su identidad de género de nacimiento”, lo que complica la participación de las asociaciones de derechos humanos para exigir justicia por el crimen, derivado de la homofobia de la familia, que convencidos de que la muerte de su familiar quedará con el estigma, se niegan a recibir la asesoría.
Destacó que ya han sostenido acercamientos con la Fiscalía General del Estado para la creación de un protocolo de atención a los crímenes de odio, por medio de Unidos Diferentes y un grupo de activistas, esperando que se pueda materializar.












