"En el alucinante mundo de la economía que estamos viviendo, el precio del petróleo que exportamos se desploma a 42.58 dólares por barril, menos de la tercera parte del precio que tenía hace cuatro meses, cuando alcanzó 132.71 dólares. Al mismo tiempo, la gasolina de mayor consumo en México sube semanalmente y ahora cuesta 7.56 pesos el litro.
Beneficia a largo plazo la cancelación del subsidio a la gasolina, insostenible en un país, como el nuestro, con grandes presiones sobre sus finanzas, e injusto por hacernos pagar a la parte que sí paga impuestos la carestía que en todo el mundo se reparte equitativamente. Los sectores con mayores ingresos, además, son los que gastan más gasolina por medio de vehículos más grandes.
Subsidiar el combustible con 140 mil millones de pesos alentaba el uso desmedido del vehículo, con incremento de los niveles regulares de contaminación. Hoy, la diferencia con el precio por litro en Estados Unidos es de sólo 10 centavos.
En todo caso, lo cuestionable es no contar con la misma calidad de servicios que en Estados Unidos si el pago de impuestos es tan alto aquí para un automovilista, pues hay que sumar a la extinción del subsidio y los impuestos a la gasolina: tenencia, verificación vehicular y cobros por uso de carreteras más altos que en la mayoría de los países.
En el fondo de esa contradicción está la inequitativa distribución en el pago de impuestos que hoy, como siempre -pese a supuestas reformas fiscales-, carga su mayor peso sobre los contribuyentes cautivos: empleados, profesionistas, miembros de la clase media.
Frente a la timidez en el cobro de impuestos a sectores poco afectados está el desplome del precio del crudo, principal fuente de ingresos de la administración pública. El presupuesto nacional de egresos -que ya tuvo que ser modificado- descansa en 40% en los ingresos petroleros. A la caída de los precios se suma el recorte en la producción nacional, hasta unos 2 millones 800 mil barriles diarios, menos de medio millón de lo que teníamos, por el agotamiento del yacimiento de Cantarell. Veremos si la reforma energética ""posible"" -que no la deseable- es suficiente para subsanar la debacle.
La segunda y tercera fuentes de ingresos -remesas y turismo, respectivamente- sufren también por la crisis económica mundial. En el peor escenario se prevé el regreso de cientos de miles de migrantes, en tanto que ayer nos enteramos que la creación de puestos de trabajo en lo que va de este ano fue 60% menor que la del mismo periodo de 2007. Dejamos de generar 500 mil empleos. zQué hacen los desempleados? Tienen por ahora la alternativa de la economía informal, que representa 40% del total, o sumarse a alguna fuente de ingresos ilegal.
El crimen organizado, tráfico de narcóticos, armas y personas, el secuestro y la extorsión fueron motivo de seria preocupación en el foro México: Cumbre de Negocios que se efectúa en Monterrey. En la vorágine informativa de las últimas semanas puede olvidarse que apenas hace tres meses la crisis de seguridad era el tema primordial en la agenda política y mediática. Las consecuencias de no cumplir el compromiso adquirido por todos los poderes de la Unión en la materia profundizará la precariedad económica y social.
Sólo para poner un ejemplo de la relación entre ambas crisis, de seguridad y economía, hay que citar la renuencia de los inversionistas a publicar sus nombres en las transacciones bursátiles, por temor a ser blanco de secuestradores.
Debido a esta complejidad es que autoridades y legisladores tienen el reto de enfrentar problemas en apariencia aislados con los criterios comunes. Vienen en 2009 tiempos de elecciones, pugnas políticas en que los partidos y gobernantes pueden demostrar su compromiso con la nación a través de la unidad con el adversario. (El Universo).
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