El Gobierno de Estados Unidos invirtió en el combate contra el narcotráfico 3.1 mil millones de dólares en Latinoamérica y en el caso de México, el gobierno estadounidense ha gastado 170.6 millones de dólares, informa un reporte del Subcomité de Seguridad Interna del Senado de ese país. De acuerdo con este documento de 15 páginas, fechado en junio del 2011, el Gobierno Federal gastó más en contratos para México que lo que se ha reportado en el periodo de 2005 a 2009, debido a que no se ha informado todavía de los contratos de 2010.
En este tenor se incluyen proyectos de la Iniciativa Mérida, tan importante para México.
Sin embargo, una supuesta deficiencia en los mecanismos de control sobre estos recursos ha provocado críticas. La senadora Claire McCaskill, quien es autora y líder del reporte del Subcomité Seguridad Interna del Senado de Estados Unidos, ha dicho que se están gastando impuestos y se está tirando el dinero sin conocer lo que se está obteniendo.
McCaskill precisó que entre 2005 y 2009, el gasto anual del Gobierno de Estados Unidos en contratos contranarcóticos en Latinoamérica se ha incrementado 32 por ciento, al pasar de 482 millones de dólares en 2005 a 635.8 millones de dólares en 2009.
En total, el Gobierno ha gastado más de 3.1 mil millones de dólares en contratos contranarcóticos en la región durante este periodo. En 2008, el gasto alcanzó los niveles más altos al llegar a 715 millones de dólares, indica el mencionado reporte.
Sin embargo, para McCaskill y para el Subcomité de Seguridad Interna del Senado de Estados Unidos, no se ha realizado una revisión de los contratos adquiridos, el desempeño de las empresas y el seguimiento de las metas, como también lo señaló en su reporte de mayo pasado la Oficina de Contraloría (GAO, por sus siglas en inglés) del Congreso estadounidense.
Los desacuerdos que se observan en el manejo de dinero destinado al trabajo en contra del narcotráfico son preocupantes, pues la posición de los gobiernos de Latinoamérica es invariable en el sentido de una creciente necesidad de mayores recursos, principalmente en Centroamérica.
Es necesario que los problemas observados sean resueltos y que no constituyan nuevos escollos para el flujo de apoyo a los gobiernos de la región que, como en el caso de México, han realizado una tarea comprometida cuyos resultados benefician principalmente a Estados Unidos.











