En los últimos días incrementó el número de reportes de crueldad animal, principalmente de perros envenenados o golpeados hasta la muerte, no sólo en Tuxtla Gutiérrez sino en municipios como Comitán. Pese a lo fuerte del tema, la animalista Claudia Cisneros señaló hay otro tipo de prácticas que vulneran los derechos de los animales y están muy naturalizadas entre la ciudadanía.
Cisneros, del grupo Huellas Chiapas, expuso que los casos de envenenamiento son sólo una de las muchas formas en las que estos animales son vulnerados; remarcó que tenerlos en azoteas bajo el sol, no procurarles alimento o agua, o bien dejarlos morir cuando están enfermos, son situaciones comunes de violencia que se pasan por alto.
La defensora animal remarcó que existen otras formas aún más inhumanas, tal es el caso de prácticas estudiantiles con perros callejeros, peleas y rastros clandestinos, así como la venta ilegal de su carne, situaciones que aunque parezcan increíbles pasan en nuestros municipios.
Por ello, antes de lamentarse por los casos de maltrato animal que parecen “aislados” se debe tomar la cultura de responsabilidad con las otras especies domésticas con las que convivimos en casa, de esta forma evitaremos que mueran envenenados a causa de conflictos vecinales, o bien, que al reproducirse sean abandonados en la calle.
Respecto a las sanciones correspondientes para quienes ejerzan violencia contra los animales, expuso que desde 1995 existe una ley para la protección de la fauna en el estado, al igual que en el reglamento municipal, donde se prohiben prácticas crueles que por supuesto tienen un castigo.
Sobre lo último, precisó es necesario que se incremente el número de denuncias a dejar de lado el silencio frente a casos de maltrato animal cerca de nosotros, para que se hagan efectivas las leyes y se castigue a los responsables.
Propuso que entre vecinos se pueden establecer estrategias para proteger a los animales, principalmente perros y gatos que son blanco fácil de la crueldad humana, imponiendo sanciones al vecino que abandone a sus mascotas o que no se haga cargo de alimentarlo o curarlo: “el perro callejero es consecuencia de nosotros como ciudadanos”, sentenció.












