Ser testigo de un accidente y no poder hacer nada, fue determinante para que Julián Velázquez Sánchez tomara la decisión de convertirse en técnico en urgencias médicas (TUM) y brindara sus servicios por cerca de 30 años en la Cruz Roja Mexicana de Tuxtla Gutiérrez, donde sus compañeros se despidieron de él con un sentido homenaje en el que también estuvieron presentes elementos de los cuerpos de emergencias de la capital.
Con un último servicio con la clave 27, que en código de la Cruz Roja Mexicana significa accidente automovilístico, el féretro de Julián fue enviado desde las instalaciones de la delegación de la benemérita institución en camino a su última morada.
En su vasta experiencia y vivencias como paramédico, Julián dio cobertura a la llegada de dos papas, entregó gran parte de su vida ayudando a damnificados y atendiendo heridos por arma de fuego, arma blanca, accidentes de tránsito, caídos, golpeados por riña, entre otros auxilios, que realizó bajo las inclemencias del clima.
Egresado como técnico en radiología, vivió la frustración y la desdicha de ver morir en sus brazos a algunos pacientes, pero también tuvo la gran fortuna de recibir en sus manos el nacimiento de nuevos habitantes de este mundo.
Julián Velázquez atendió a soldados e indígenas heridos en el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en San Cristóbal de Las Casas y Las Margaritas. Así también, estuvo presente en los Diálogos de Paz, como parte de los cinturones de neutralidad y logística durante el conflicto armado del 94.
Su casa se encuentra tapizada de diplomas y cursos concluidos en materia de reanimación, traumatología, radiocomunicación, operación de vehículos de emergencia, rescate urbano, atención a desastres, por mencionar algunos.
Con poco más de 40 años, fue el mayor de tres hermanos, quienes en compañía de su esposa y dos hijas se despidieron de él.
Podría decirse que pasó más tiempo en la Cruz Roja que en su casa, pues con mucha disposición se quedó en varias ocasiones a cubrir la guardia de compañeros ausentes, ya que las urgencias no tienen horario ni fecha.












