"Con qué cara pueden aspirar. En qué partido podrían cobijarse Rubén Velázquez y Pablo Salazar ahora que López Obrador se ha deslindado de ambos personajes, quienes de acuerdo con denuncias del representante de los chiapanecos damnificados por el huracán Stan, Carlos Tapia Ramírez, esperaban comprar candidaturas en 50 millones de pesos, tanto a la gubernatura de Chiapas, como a un asiento en el Senado, respectivamente.
El deslinde que hace López Obrador es de suma importancia no tanto por el peso de su figura en el Partido del Trabajo, sino porque ha sido el único que se ha pronunciado en este sentido tras las denuncias de los afectados con el fraude que asciende a 11 mil millones de pesos que fueron presupuestados para la reconstrucción, cuyo destino hasta ahora permanece sin aclarar por parte del ex gobernador Salazar y de quienes intervinieron en el manejo.
No fue el presidente estatal del Partido del Trabajo en Chiapas quien al siguiente día en que se dio a conocer la denuncia en el sentido de que le estaban comprando candidaturas, haya salido a desmentir. Tampoco lo hizo el secretario general. No lo hizo nadie con cartera alguna de ese instituto. Es más, todos guardaron elocuente silencio, evitaron el tema, miraron para otro lado, se hicieron los occisos, se quedaron tiesos ante el contundente señalamiento.
Fuera de grabaciones, algunos petistas sin cargo de representación se limitaron a advertir que si fuese cierto que se pretendiera vender candidaturas a esos dos individuos, ellos tomarían la irrevocable determinación de renunciar a su partido. Eso fue todo, de allí no pasó.
Fue precisamente López Obrador el que ha venido a desmarcarse de estos dos aspirantes y con ello ha reducido prácticamente a nada las pretensiones señaladas, pues bien no se ve en el panorama político petista chiapaneco quién vaya a desestimar el deslinde lopezobradorista, sino al contrario, más bien habrá de abrir las puertas de las oficinas de los gerentes locales quienes probablemente ahora sí salgan a buscar quién les cubre una rueda de prensa en la que pretendan aclarar postura.
Sin embargo, en el peso a peso de la acusación de Tapia se halla también implícita la posibilidad de que esos dos puedan colarse, de ser así sólo se confirmará la actualidad política del refrán aquél que dice: ""poderoso caballero es don dinero"", porque ¿qué otro capital tienen ahora ellos para aspirar a perpetuarse en el ejercicio público?... Ninguno.
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