Hoy se conmemoró el aniversario número 154 de la Batalla de Puebla, un episodio de la historia nacional donde un precario ejército mexicano, mayoritariamente compuesto por indígenas y campesinos, se impuso ante una numerosa y vanguardista milicia francesa quienes pretendían invadir el territorio mexicano, un episodio donde los machetes dominaron a los fusiles.
Tras la Lucha de independencia, la Guerra de los Pasteles (primera intervención francesa), la guerra contra los Estadios Unidos donde se perdería la mitad del territorio mexicano y la Guerra de Reforma, hicieron que la Hacienda Pública del país prácticamente se encontrara en “ceros”.
Por ello, en el mes de julio de 1861, siendo Benito Juárez García presidente de la incipiente República Mexicana, ordenó suspender por dos años el pago de las distintas deudas externas que México mantenía con tres países europeos, España, Inglaterra y Francia.
A las doce horas de la mañana, del 5 de mayo de 1862 daría inicio La Batalla de Puebla, los primeros proyectiles de cañón por ambos bandos abrirían el campo de batalla, los franceses tratarían de vencer el frente del medio mexicano, pero los apostados en el cerro repelerían estas acciones.
A las 14:00 horas los zuavos (infantería de élite francés), trataría de arremeter contra los otros dos frentes del ejército nacional, pero la caballería se lo impediría. En una segunda fase de la batalla los europeos se reorganizarían para contraatacar cuerpo a cuerpo al sexto batallón mexicano, los apostados en el cerro Acueyametepec.











