En el marco del inicio de la Cuaresma este 18 de febrero, el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, monseñor José Francisco González González, exhortó a vivir este tiempo litúrgico como un camino de conversión, escucha y caridad activa, con especial atención a la paz, la justicia y las realidades de violencia que enfrenta Chiapas.
El prelado explicó que la Cuaresma es un itinerario de cuarenta días que conduce a la Pascua, pero que no se trata únicamente de prácticas penitenciales.
“Es un camino hacia Jesús resucitado, un tiempo de esperanza que nos invita a renovar nuestra identidad bautismal y a renacer desde el amor de Dios”, subrayó.
En este contexto, retomó el mensaje del papa León XIV, quien propone como pilares de este camino la escucha y el ayuno, este último no solo como práctica externa, sino como un medio para “desarmar el lenguaje” y frenar la violencia verbal que divide y polariza a las sociedades.
Cuaresma tiene una dimensión social ineludible
En el contexto de Chiapas, dijo, la caridad no puede limitarse a la limosna, sino que debe traducirse en un compromiso activo por la paz, la justicia y el acompañamiento a las víctimas de la violencia, en particular a las familias desplazadas y a quienes buscan a sus desaparecidos.
Finalmente, exhortó a las comunidades parroquiales a vivir la caridad social con mayor intensidad, convirtiéndose en espacios de acogida y reconstrucción del tejido comunitario.
“La paz verdadera nace de la humildad, el perdón y la no violencia; sin perdón, nunca habrá paz”, concluyó el arzobispo, haciendo un llamando a que la Cuaresma sea un tiempo de transformación personal y social para Chiapas.












