Cuatro elefantes marinos avistados en dos años

Cuatro elefantes marinos avistados en dos años

Las playas de México, y en consecuencia las de Chiapas, son espacios que han dado la oportunidad a la población de observar avistamientos de ejemplares marinos como ballenas, tortugas y hasta delfines, sin embargo, en los últimos meses ha ocurrido un fenómeno que es muy poco común y que se relaciona de manera directa con la aparición de elefantes marinos, animales que tienen su hábitat natural sobre los alrededores de Argentina, pueden llegar a medir hasta seis metros de largo y pesar cuatro toneladas.

Personal de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) explicó que en el país se observaron estos ejemplares en Sinaloa y Baja California, sin embargo, Chiapas se convirtió en el estado que, de 2020 a la fecha, ha confirmado la presencia de dos diferentes animales, un hecho inédito si se toma como base que recorrieron entre siete y hasta ocho mil kilómetros.

Análisis

Juan Carlos Castro Hernández, director de la Reserva de la Biosfera La Encrucijada, puntualizó que antes de los registros actuales de los elefantes marinos, no se tenía información de este animal en el lugar ni tampoco en el santuario de Puerto Arista. El avistamiento fue catalogado como un suceso de relevancia para la comunidad científica.

El hecho más reciente, que cautivó a lugareños y al personal de las instituciones ambientales, fue la aparición de un nuevo ejemplar en Pijijiapan, al interior de la Reserva de La Encrucijada.

Los especialistas mencionaron que el animal también está cambiando de muda de piel (es macho) y esa es una razón para que esté descansando en las playas locales. Es de aspecto físico robusto y se analiza su condición física.

Luis Arturo Álvarez Márquez, coordinador operativo del Campamento Tortuguero de La Playa de Puerto Arista, detalló que los elefantes marinos cuando observan algún riesgo en la zona en la que se desplazaban tienden a abrir la boca; esa acción, remarcó, debe representar un signo de alarma para los lugareños.

Caso contrario, si permiten la presencia de los seres humanos o de otros animales sin que emitan una reacción, es señal que el ejemplar puede estar comprometido y que requiera una atención más especializada.

En diciembre del año pasado se confirmó el primer alistamiento en las playas locales de Chiapas, donde personal de la Conanp y de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn) se encargó de los cuidados del animal.

De hecho, ese ejemplar (subadulta) estuvo en un varamiento técnico, debido a que sufrió un herida por una espina de bagre; el artefacto de ocho centímetros (cinco de ellos adentro de la boca del animal) provocó que bajara de peso y que no quisiera comer.

Esa especie se logró recuperar gracias a la intervención de los especialistas. Ya cumplió con su ciclo de cambio de pelaje y no se le ha visto más en las playas de Chiapas.

Cuando estos animales se acercan a la costa, enfatizó Álvarez Márquez, es fundamental que la población no se acerque al ejemplar, debido a que se desconoce la cantidad de patógenos que pudieran tener y que pueden generar otros problemas sanitarios.

Los datos que se han recogido en los últimos tres años muestran que la observación de la megafauna marina está más marcada al noroeste, es decir, en Pijijiapan, Tonalá y una parte colindante con Oaxaca.