"Un gastroenterólogo espanol reveló que el presidente de Cuba, Fidel Castro Ruz, no tiene cáncer, mas lo importante es lo que el médico no dijo, sino avaló, con el conspicuo respaldo diplomático de su país, el primer inversionista extranjero en la isla: Castro estaría vivo, aunque con complicaciones, a partir de una operación realizada en julio pasado, si no por otra cosa, por sus muy intensamente vividos 80 anos.
Es probable que el ex guerrillero que gobierna la isla desde hace casi medio siglo muera increíblemente en su cama, habiendo librado decenas de atentados, porque, al menos físicamente, eso sí, no es inmortal.
Castro cedió el mando a su hermano Raúl, hombre de máxima confianza, tampoco un joven él a los 75 anos, pero con el vigor suficiente para manejar el Ejército, una de las instituciones más relevantes de la isla, la dirección del Partido Comunista y enviar incluso incipientes senales de una disposición inédita a revisar las relaciones con Estados Unidos, deterioradas desde que el gobierno revolucionario cubano expropió empresas de ese y otros países sin indemnización -se declaró ""territorio libre de América""- y finalmente al fragor de una intensa guerra fría se acogió al amparo de la URSS.
Ese estado de cosas puso al mundo al borde de una conflagración nuclear en 1962 ante el establecimiento, a 100 kilómetros de Florida, de ojivas de las que, según relata en sus memorias el Embajador soviético en Washington de la época, Castro no solamente estaba enterado sino que en los aciagos días de octubre ofreció que el pueblo cubano sería el primero en morir en la línea de defensa del comunismo.
Icono de la izquierda latinoamericana, junto con el legendario Che Guevara, Fidel devino en mandatario absoluto de un país bloqueado económicamente que logró la igualdad de condiciones mínimas, abatió el analfabetismo, tuvo avances en la ciencia y ganó medallas en las competencias deportivas, pero no concedió el voto ni respetó la libre expresión ni toleró las disidencias, y sí vulneró los derechos humanos de quienes intentaron ejercer las prácticas de la libertad en las democracias occidentales.
Para México, Castro y Cuba son un referente básico. Ha habido de todo. Desde el apoteósico rechazo de su expulsión de la Organización de los Estados Americanos, pasando por la histriónica declaración lopezportillista: ""?Lo que le hagan a Cuba se lo hacen a México!"", hasta hacerle trabajo sucio a Washington y fichar a quienes viajaban a la isla o caer en el despropósito foxista del ""comes y te vas"".
En los últimos 12 anos las relaciones bilaterales han registrado más fricciones que momentos felices; si fuera un bolero de aquellos que tanto gustan a ambos pueblos, el estribillo hablaría de desencuentro e incomprensión.
Con Fidel en la distancia es deseable no perpetuar esa inercia. México no puede ser ajeno a la inevitable transición cubana porque sus efectos económicos y geopolíticos nos impactan. (El Universal).
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