A pesar de que en la entidad se ha notado un incremento en el número de casos por covid-19, parece que la pandemia ha sido una lección no aprendida por los chiapanecos, pues el uso del cubrebocas, la sana distancia, el uso de gel antibacterial, poco a poco han ido cediendo ante el exceso de confianza generado con el paso del tiempo.
El primer caso de variante ómicron fue detectado en Chiapas, en enero de este año, y aunque advirtieron sobre el alto nivel de contagio de la variante, la población ha relajado las medidas y protocolos sanitarios.
Tapetes sanitizantes secos, gel en desuso, termómetros descompuestos o desconectados, forman parte del panorama en los establecimientos de la capital chiapaneca donde las medidas se han relajado, incluso en grandes cadenas comerciales y tiendas departamentales.
Pero eso no es todo, la acumulación de personas en lugares, como filas bancarias, tiendas departamentales, restaurantes, bares, lugares de esparcimiento, se ha vuelto común pese al riesgo que representa para la población.
Ya no se observa al personal vigilando, aplicando gel, tomando la temperatura, verificando la distancia entre personas, de modo que las medidas están laxas.
Expertos en salud y especialistas han expuesto que el contagio más común del covid-19 y sus variantes es por medio del aire, y por ende el método para su prevención más efectivo es el uso correcto del cubrebocas.
La responsabilidad es personal
En los lugares de uso común más frecuente como el transporte público, los usuarios han dejado de usar esta barrera protectora.
Se ha vuelto una postal cotidiana el total de los pasajeros que cabe en un colectivo (20 personas, incluyendo el chofer), que hasta 14 usuarios no lleven puesto el cubrebocas, ni los conductores lo portan.
En las calles y avenidas, jóvenes, vendedores y comerciantes tampoco se preocupan mucho por su protección y por su salud; algunos que lo portan lo llevan en la barbilla, en la muñeca, pero no en el rostro para proteger su salud y su vida.
De acuerdo con el epidemiólogo chiapaneco, James Gómez Montes, en el caso de la variante ómicron se nota más en la faringe y no a nivel pulmonar, es decir, es todo lo contrario con las otras cepas que provocaron más muertes en el país.
“Es necesario seguir con la vigilancia epidemiológica y el uso del cubrebocas, aplicar gel antibacterial, la sana distancia y el lavado de manos constantemente.
Sobretodo, el uso de cubrebocas en espacios cerrados debe ser estricto, ya que no se pude obligar a las personas, pero se debe insistir que la población no se lo quite en espacios pequeños”.
La nueva cepa del covid-19 ha sido la variante, hasta ahora, más transmisible que todas las variantes que han surgido; su periodo de incubación es menor que el nuevo coronavirus, ya que es de cinco a siete días, por lo que se pide a una persona con síntomas, como gripa, fiebre, dolor de garganta, dolor de cabeza o dolor general, que permanezca aislado por siete días.
De igual forma, las personas que han sido infectadas por la cepa ómicron deben esperar un periodo de 15 a 21 días para aplicar la vacuna o los refuerzos.
La gente, ¿no se quiere?
Para Antonieta, quien a principios de año se infectó y padeció los estragos de esta enfermedad, el uso del cubrebocas puede marcar una diferencia entre la vida y la muerte.
“Hombres y mujeres no se están cuidando y se anuncia que hay muchos casos con esta tercera ola, para qué le juega uno. Hay muchos pensamientos encontrados, pero como sea, hay contagios y hay decesos. No somos una sociedad que goce de buena salud y las comorbildades abundan, con eso es más riesgo”, opinó sobre este tema.
Pero también este panorama se ve reflejado en la venta de los cubrebocas, las cuales han disminuido considerablemente.
Martha Alejandra, vendedora de ropa, reconoce que en el 2020, por necesidad comenzó a vender los cubrebocas y fue un buen negocio, pues por un buen tiempo se agotaban todo los días y el costo por unidad llegó a ser de 25 a 75 pesos.
Al paso del tiempo, particularmente en este 2022, las ventas han bajado considerablemente, ya que luego de vender hasta 5 o 10 cajas por día, ahora vende 20 unidades y cada una ha bajando hasta dos pesos.
“Lo que he observado es que la gente cuando compra un cubrebocas lo hace para entrar al banco, a una oficina, no lo hace tanto para protegerse, pero esa es la verdad, parece que se ha olvidado que el cubrebocas es la medida principal para que no se contagien de esa enfermedad”, expresó.
Hasta el momento no se ha reportado un incremento de casos graves o de decesos por este virus y sus variantes, de forma particular en la entidad y de manera oficial.
Expertos en el tema de salud aseguran que la quinta ola aún no llega. Lamentablemente se ha repetido hasta el cansancio que el uso del cubrebocas, gel antibacterial y la sana distancia son medidas que llegaron para quedarse, pero a la población parece importarle con mayor fuerza regresar a sus actividades normales que salvar la vida.












