Cuidado con medicinas sin registro sanitario

Cuidado con medicinas sin registro sanitario

Consumir medicamentos falsos o que no cuentan con registro sanitario puede poner en grave riesgo la salud, porque se desconocen las sustancias con las que son elaborados, así como los efectos secundarios que se pudieran desencadenar, indicó el especialista en urología adscrito al Sanatorio Muñoa, José Joaquín Farrera Torija.

Recientemente, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) emitió una alerta sobre un producto herbolario comercializado como Prostalif, que no cuenta con registro sanitario y no debe ser consumido, ya que representa un peligro para la salud.

En este caso del supuesto medicamento homeopático, el médico dijo que la principal consecuencia directa de consumirlo sería una nula mejoría en el tratamiento de crecimiento prostático, por lo que las afectaciones al órgano y al cuerpo seguirían avanzando.

La autoridad sanitaria detectó que el producto ostenta un registro sanitario falso, además se identificó que, en al menos dos ocasiones, presentó al público permisos de publicidad que corresponden a otros productos.

Advirtió que al producto se le atribuyen falsamente propiedades para el tratamiento de alteraciones provocadas por el agrandamiento de la próstata o hiperplasia prostática benigna como: sensación de vaciamiento incompleto de orina, interrupción constante del sueño para levantarse a orinar y urgencia urinaria.

Farrera Torija refirió que la enfermedad más frecuente de la próstata es la hiperplasia prostática benigna, la cual se presenta principalmente en pacientes adultos, siguiéndole el cáncer; también la prostatitis crónica, aunque no es tan frecuente.

Para la hiperplasia el factor de riesgo número 1 es hormonal, debido a que los hombres ya en la edad adulta siguen produciendo hormonas; seguido por la genética y la edad. “A mayor edad, mayor crecimiento prostático; aproximadamente el 90 % de los adultos de 80 años va a presentar este padecimiento”.

Hoy en día prevalece el temor y estigma de la exploración física de la próstata, por lo que la mayoría de los que acuden a valoración médica es porque ya presentan molestias, y para evitarlo previamente habían probado otros medicamentos sin orientación médica alguna.