La reconversión productiva a la palma de aceite “genera un debilitamiento en el sistema local de provisión de alimentos, frena el autoabasto y afecta los ingresos familiares”, explicó la investigadora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Bárbara Carolina Linares Bravo, quien presentó el estudio “Implicaciones socioeconómicas y de género en torno al cultivo de la palma de aceite en comunidades indigenas. El caso del Valle de Tulijá, Chiapas”.
Recalcó que por la injerencia de la palma en esta región con población chol y tseltal, que se caracterizaba por ser tierras sobreexplotadas por la ganadería, se han sufrido intervenciones en la producción de alimentos de uso cotidiano como el maíz. Expuso que tras la conformación de las plantaciones de palma se encontró que el 68 % de estas sustituyó a la milpa.
El establecimiento de las plantaciones de palma fue concebido como una estrategia gubernamental de desarrollo rural, con el argumento de promover el aprovechamiento de las tierras de baja producción e integrarlas al mercado nacional e internacional.
“La producción de palma de aceite tiene como único destino la venta al exterior, lo cual quebranta la relación tradicional de la vivienda y la parcela comunitaria; esto incrementa la brecha entre los ámbitos productivos”, expuso la investigadora.
Asimismo, genera un apego económico en las relaciones de intercambio y consumo, relegando a las familias; en este caso, especialmente a las mujeres a tomar “un papel de cocina”.
“Esto se traduce en la exacerbación de la exclusión de las mujeres en el ámbito económico, aumentando su vulnerabilidad y dependencia”.
Exclusión de las mujeres
El cultivo de palma de aceite no permite que se lleve a cabo en tierras prestadas o rentadas, por lo que tener la propiedad de la parcela es una condición fundamental y, en estos casos, “hay una pequeña proporción de mujeres titulares de las parcelas”, lo que refleja poco poder político y de representación en la comunidad, que “también implica su exclusión en el ámbito productivo y económico local”.
Linares Bravo concluye diciendo que la palma de aceite en los territorios provoca un cambio en las relaciones sociales y económicas locales e “impacta diferencialmente en la vida de los hombres y las mujeres, lo que presenta importantes riesgos de clase y género”.












