El Centro de Derechos Humanos “Fray Bartolomé de Las Casas” (Frayba) informó que las llamadas Brigadas de Civiles de Observación (Bricos) cumplieron 25 años de su fundación.
“Desde el Frayba sabemos que los hombres y las mujeres de las Brigadas Civiles de Observación no son números ni tablas de ingresos; su gran alma cabe en el espíritu del sencillo colibrí y resplandece su mirada en la convicción de la paz que abrazó y abraza a los pueblos en su diversidad de luchas”, dijo en un comunicado.
Agregó: “Celebramos el 25 aniversario de las Bricos y nuestra manera de agradecer a todas las observadoras y observadores, responsables en las comunidades de los campamentos, colectivas en todo el mundo ofreciendo talleres de preparación, personas difundiendo y participando en el proyecto y muchas personas más que han participado, es reconociéndoles su gran aporte y trabajo, lleno de compromiso, que han permitido ir por los caminos de libertad, justicia y autonomía, cada quien en su lucha, cada quien en su trinchera para crear un mundo mucho más habitable y bueno para quien seguimos en este afán incansable y de ardiente paciencia de transformar el sistema en uno lleno de rebeldía y resistencia”.
Señaló que “de esa diversidad de pueblos nos hemos encontrado en el dolor y la rabia, en un grito que convoca a nuestras voces, pues aprendimos a no olvidar las atrocidades contra la humanidad y a levantar desde los escombros la memoria como bandera para la defensa diaria y la construcción del futuro. Durante el tiempo oscuro y tras cada noche acariciamos las estrellas para reflejarnos en la Madre Tierra”.
Expresó que “en este largo camino, con todo y sus desafíos, vemos el rostro de las brigadistas que caminan en las veredas y bajo el ritmo de cada palabra en chol, tojolabal, tsotsil o tseltal; español, catalán o vasco; alemán, italiano, francés o hindú; con una cadencia que baila con los colores de la vida y que entienden los idiomas del viento que se escribe en la caligrafía de la noche”.
Subrayó: “Esculpimos el vacío, en ese sueño colectivo que da esperanza en cada mañana y nos quita el insomnio para dar con cada teorema que precisa echar abajo el capitalismo de muerte, a la par de la insurgencia feminista que va destruyendo al patriarcado”.
El Frayba señaló que “desde esta militancia de caminar abajo y a la izquierda, y que transita entre tiempos oscuros, y de tempestad, aseguramos que ‘los observadores poblaron de ojos a las comunidades, dejaron un poquito de sus acentos, la acción hecha verbo, su canto de lucha de madrugada, un tanto de sus recetas para la vida, una idea de sus costumbres, y a la vuelta se llevaron en esencia la mirada de mujeres y hombres con su gigante dignidad, en su bolsillo izquierdo un paquete de ánimo, una brisa de valentía que peinaba sus pensamientos, una utopía de lucha donde la terrible cotidianidad tiene sentido profundo, muchos aprendizajes y amistades, todo para seguir construyendo alternativas de vida y memoria en sus territorios”.











