Cumple La Frailescana, 43 años de ser ANP

Cumple La Frailescana, 43 años de ser ANP

Hogar de venados, ocelotes y tapires, el Área Natural Protegida (ANP) La Frailescana fue declarada un 20 de marzo de 1979 como protectora de servicios ambientales, reguladora de agua, clima y emisiones de carbono; asimismo, cumple con beneficios ecosistémicos que ayudan a conservar el equilibrio ecológico.

Se ubica en una zona de transición en la que se intercambian ambientes secos de la región oeste de la Sierra Madre de Chiapas, con los ecosistemas húmedos, por lo que posee un amplio espectro de bosque mesófilo de montaña, bosque de coníferas, selva caducifolia, perennifolia, húmeda y seca, bosque de encino y pastizales.

Colinda con los municipios de Ángel Albino Corzo, La Concordia, Jiquipilas y Villaflores. Posee el 13 % de las diversidad florística del estado, y muchas de estas son maderas exóticas, como pinos y cedro, sujetas a protección especial conforme a la Norma Oficial Mexicana NOM-059-Semarnat-2010.

La Frailescana cuenta con el 49.5 % de las especies de Chiapas, de las cuales algunas son endémicas, como el murciélago (Glossophaga morenoi), así como especies en riesgo, que están en categoría de amenazadas, sujetas a protección especial y en peligro de extinción, como el quetzal, el tapir y el venado cola blanca.

Intervención humana

La vocación del suelo es básicamente forestal, corresponde al 82.8 % del territorio, sin embargo, la intervención humana ha hecho que el 17.1 % se encuentre modificado por el uso agropecuario. En el ANP hay 334 comunidades, con una población total de seis mil 811 habitantes.

Viveros, plantación de café, maíz y frijol son las actividades más recurrentes con respecto a la agricultura y la que menos ha dañado al ecosistema. Caso contrario con la ganadería, pues de acuerdo al Plan de Manejo, tan sólo en Villa Corzo “se estima que entre 10 mil y 15 mil hectáreas con ganado bovino y 50 hectáreas con ganado ovino están siendo utilizadas para esta actividad productiva”.

Sin embargo, la preocupación más grande que se plantea es la tala inmoderada de los recursos forestales, ya que “la producción de madera se destina a los principales aserraderos de tablas y tablones en Tuxtla Gutiérrez, Cintalapa, Concordia y Villa Corzo; otras se exportan a los Estados Unidos”.

Especies como el camedor chicuilote se encuentra en categoría de amenazada por su comercialización, de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana.

“Además de la inminente amenaza que representa la cacería furtiva para las poblaciones de fauna, existe la cacería dirigida hacia carnívoros silvestres”, detalla el reporte que enlista al jaguar y al puma como las especies con más conflicto por los daños ganaderos.

No obstante, la incidencia de organizaciones civiles especializadas en la conservación, la aplicación del programa de monitores comunitarios y las capacitaciones dirigidas a la población por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), han contribuido a frenar este panorama.