"Sergio Granda * CP. Curarse con recetas caseras o de la abuela no siempre es bien visto entre los profesionales de la medicina, sobre todo ahora que las autoridades de Salud federal promueven la no automedicación.
Sin embargo, admiten que la práctica de la automedicación es ancestral y también está estrechamente ligada a factores sociales, económicos, étnicos y culturales en la entidad.
Remedios caseros
Con más de tres décadas de atender a pacientes de colonias populares en esta ciudad, el doctor Hernández, como concede que se le identifique en estas líneas, presume que ciertamente en no pocas ocasiones son los remedios caseros y el consejo de las abuelas y tías los que nos sacan de una crisis de dolor.
""Es precisamente la sabiduría popular, esa que se lleva de boca en boca y de generación en generación la que nos permite ir al patio o huerto de la casa a cortar desde hojas de limoneros, naranjas para infusiones o tés, hasta hojas de aguacate y belladona, por ejemplo, cuando de una papera o inflamación glandular queremos sanar"", reconoce.
En otros momentos los remedios caseros, sin que sea lo más recomendable andar usándolos y recentándolos, se dice que también alivian desde dolores de cabeza, oídos, garganta, reumas, cortaduras y quemaduras leves, comezones e incluso hinchazones.
Otro médico del centro de Tuxtla, a cargo de uno de los consultorios de Dr. Simi, estimó también que los remedios caseros funcionan pero no resuelven malestares específicos y muchos menos aquellas enfermedades que sólo la medicina de segundo y tercer nivel pueden ir atendiendo.
Personal del Isech, que por razones obvias tampoco puede manejar identidades profesionales, ilustró que hoy en día es muy respetable la sabiduría popular aplicable no sólo a la salud de los pueblos, pero que esto ocurre más en las zonas rurales, ya que en las ciudades con gran concentración, por falta de tiempo y espacio, cada vez son menos las personas que usar herbolaria para curar sus dolencias.
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