En Chiapa de Corzo, donde la tradición se hereda de generación en generación, Daisy de Jesús Sánchez Pérez ha convertido a la laca en un oficio vivo.
Aprendió desde los 12 años, guiada por su madre y su abuela. “Es por tradición que lo venimos trabajando”, afirma.
Con más de dos décadas de experiencia, su labor ha evolucionado hacia la creación de juguetes artesanales elaborados completamente desde cero.
Utiliza materiales como tol, carrizo y madera de pino, dando forma a piezas que combinan identidad cultural y funcionalidad. “No mandamos a hacer nada, todo lo realizamos nosotros”, explica.
El laqueado, un reto
El proceso implica retos técnicos, especialmente en el laqueado. “Son partes muy pequeñas donde no entran los dedos, entonces usamos herramientas como cotonetes”, detalla.
Triunfa desde temprana edad
Su trabajo ha sido reconocido desde temprana edad. A los 17 años obtuvo su primer lugar en un concurso de jóvenes artesanos. Posteriormente participó en un certamen nacional de grandes maestros del arte popular.
Recientemente, obtuvo el segundo lugar en el Concurso Estatal de Juguetería Tradicional Popular con una sastrería en miniatura compuesta por 43 piezas.
La artesanía se transforma
En un contexto dominado por la tecnología, sus creaciones mantienen vigencia. “Yo siento que es 50 y 50, algunos los usan para jugar y otros como recuerdo”, señala.
Entre lo tradicional y lo contemporáneo, Daisy demuestra que la artesanía no es pasado, sino un legado que se transforma.












